Tesla vale en Bolsa como si ya hubiera resuelto el mañana, aunque sus cuentas sigan peleando con el presente. Ahí está la paradoja que alimenta una de las historias más extrañas del mercado estadounidense. La compañía ocupa el noveno puesto mundial por capitalización bursátil con 1,64 billones de dólares, mientras encadena señales de desgaste en su negocio principal.
En los últimos cinco años, la acción de Tesla se ha revalorizado un 115 % sin repartir dividendos desde su salida a Bolsa hace una década. Esa subida convive con una pregunta incómoda para cualquier inversor. ¿Qué está comprando exactamente el mercado cuando compra Tesla?
Robert Shiller explicó por qué una narración puede pesar más que una cuenta de resultados
Robert Shiller, premio Nobel de Economía en 2013, sostiene en su libro Narrativas económicas que las historias compartidas sobre el futuro de una empresa pueden influir más en su valoración que los datos tangibles. Tesla parece haberse instalado justo ahí, en el territorio donde la promesa cotiza casi tanto como la fábrica.
Michael Burry, gestor de fondos, escribió en su blog en diciembre de 2025 que Tesla estaba ridículamente sobrevalorada desde hace mucho. La frase no llegó sola. David Trainer, director ejecutivo de la firma de investigación financiera New Constructs, lleva ese diagnóstico a un terreno mucho más concreto.
"Tanto si consideras que Tesla es solo una empresa automovilística como si es una combinación de empresas dedicadas a la robótica, la energía solar, las baterías, los seguros, el software de conducción autónoma (FSD), etcétera, sus acciones están terriblemente sobrevaloradas". - David Trainer, director ejecutivo de New Constructs
Trainer sostiene que el precio actual descuenta un escenario en el que Tesla acabaría convertida en el mayor fabricante de automóviles del mundo. Lo llamativo es que esa expectativa choca con varios datos de negocio a la vez, desde la pérdida de cuota de mercado hasta el estancamiento de ingresos y el incumplimiento de objetivos de entrega.
Las cifras recientes no acompañaron la euforia bursátil
Durante 2025, Tesla registró su segundo año consecutivo de caída en ventas. Ingresó 94.827 millones de dólares, de los que 69.526 millones procedieron de la venta de automóviles, un 3 % menos que el año anterior, y su beneficio cayó hasta 3.794 millones, un 46 % inferior.
En el primer trimestre de 2026 apareció un pequeño alivio en ventas, con una mejora del 6 %. Aun así, las entregas se quedaron en 358.023 vehículos frente a una expectativa de 365.000, una distancia modesta en términos absolutos pero muy observada cuando la cotización exige perfección.
Tesla, además, lleva tres años sin comercializar nuevos modelos. El Cybertruck, que debía funcionar como escaparate industrial y simbólico, ni siquiera cumple las normas de circulación en varias zonas, incluida Europa, un límite que ya se intuía en la caída de entregas en 2025.
Elon Musk cambió el relato cuando BYD arrebató a Tesla el liderazgo eléctrico
Tras perder en 2025 el liderazgo mundial en coches eléctricos frente a la china BYD, Elon Musk pidió dejar de pensar en Tesla como una empresa automovilística, o incluso energética. La redefinió como una compañía de inteligencia artificial dedicada a robotaxis 100 % autónomos y a robots humanoides Optimus para tareas cotidianas.
Musk afirmó que la inteligencia artificial, los robotaxis autónomos y los robots humanoides estarían listos para 2027. El giro resulta decisivo porque desplaza la conversación desde los márgenes del automóvil hacia un horizonte mucho más difícil de medir, y por eso mismo más fértil para las expectativas.
No es una maniobra menor. También permite que una parte del mercado mire menos a las matriculaciones y más a promesas como la producción de Optimus, aunque la distancia entre anuncio y uso cotidiano siga siendo amplia.
La conducción total y los robots domésticos siguen lejos de la vida diaria
Felipe Jiménez Alonso, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y subdirector de Investigación en el Instituto Universitario de Investigación del Automóvil, recuerda que existen experiencias de autonomía de nivel 4. Pero añade que nada indica que vaya a lograrse la conducción de nivel 5, totalmente automatizada, y que la mayoría de los vehículos de Tesla funcionan en nivel 2, con supervisión humana constante.
Waymo, empresa relacionada con Google, cuenta hoy con más vehículos de nivel 4 y con más permisos de los reguladores estadounidenses que Tesla. Cuando se baja del discurso al terreno de las autorizaciones y del despliegue real, el liderazgo no aparece tan claro.
Con los robots ocurre algo parecido. Los modelos domésticos actuales, como Eggie o NEO, dependen de operadores humanos a distancia y realizan un número limitado de tareas, mientras Atlas, el humanoide de Boston Dynamics, solo se comercializa para fábricas y entornos industriales controlados.
José Gabriel García, consejero delegado de la Agencia PHI y experto en estrategia digital, considera que las promesas de Musk podrían llegar a cumplirse eventualmente. A la vez, sitúa tres frenos muy concretos en el camino, la capacidad de computación, las limitaciones energéticas y la propia evolución de la sociedad.
El precio incorpora un futuro gigantesco mientras el presente depende de apoyos muy concretos
Trainer lleva esa distancia entre relato y negocio a una cifra tajante. Afirma que la acción de Tesla no debería valer más de 50 dólares, equivalentes a 42,91 euros, frente a una cotización actual de 424 dólares.
Mientras tanto, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha gastado 400 millones de dólares en vehículos Tesla. SpaceX también ha invertido 131 millones en la compra del 17 % de la producción del Cybertruck, un dato que introduce otro matiz incómodo en una valoración que suele presentarse como puro veredicto del mercado.
Al final, Tesla cotiza como una empresa que ya habita 2027, aunque sus coches siguen entregándose uno a uno en 2026 y la mayoría de ellos todavía exigen manos humanas en el volante. Entre los 424 dólares que paga hoy el mercado y los 50 dólares que plantea David Trainer cabe, sobre todo, una narración.