Trump se viste de médico en un vídeo con IA y roza 28 millones de visualizaciones en X

Trump difundió en X un vídeo de IA donde se presenta como médico de un falso “síndrome de delirio contra Trump”; el montaje sumó casi 28 millones de vistas.

04 de julio de 2026 a las 14:44h
Trump se viste de médico en un vídeo con IA y roza 28 millones de visualizaciones en X
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Donald Trump volvió a usar la inteligencia artificial como arma de agitación política el 2 de julio, esta vez con un vídeo de un minuto y medio en el que se presenta como médico de un supuesto “síndrome de delirio contra Trump”.

La pieza circuló en X, donde su cuenta suma 111,7 millones de seguidores, y rozó los 28 millones de visualizaciones junto a 139.000 Me gusta y 17.000 comentarios. No es un experimento aislado, porque en julio de 2025 ya había difundido otro vídeo generado con inteligencia artificial en el que Barack Obama aparecía detenido por el FBI.

Ahora Trump se receta a sí mismo como cura

En esta ocasión, el montaje adopta la forma de un falso anuncio terapéutico y coloca a Trump en bata blanca ante una cadena de testimonios fabricados. El vídeo pone en boca de celebridades frases de alivio, desgaste y recuperación, como si la discrepancia política pudiera tratarse en consulta.

Aparecen versiones generadas con inteligencia artificial de Rosie O'Donnell, Robert De Niro, Whoopi Goldberg, Edward Norton, Julia Roberts y John Leguizamo.

Rosie O'Donnell abre esa secuencia con dos frases que buscan construir una historia de sufrimiento largo y alivio repentino, cuando asegura que ha “sufrido más de una década” y que, tras escuchar al doctor Trump, ha visto resultados. John Leguizamo condensa el mismo patrón en una línea más breve, al decir que no creía que nadie pudiera ayudarle.

Después entran voces aún más cargadas de deterioro personal. Whoopi Goldberg afirma que pensó que era una causa perdida y que notó la diferencia tras someterse al plan, mientras Edward Norton describe una caída laboral y personal hasta el punto de decir que casi no se reconocía.

"No podía dormir ni comer; estaba siempre enfadado y hacía infeliz a todo el que me rodeaba". - Robert De Niro

Julia Roberts completa la escena con otra exageración dramatizada al asegurar que empezaba a preocuparse por su futuro y que había envejecido 20 años en los últimos dos años. La suma de esos testimonios no dibuja un debate político, sino una parodia clínica donde el desacuerdo aparece como síntoma.

El tratamiento mezcla propaganda, burla y refresco

Trump reserva para sí el papel de médico escéptico que acaba obrando la cura. Primero dice que no estaba seguro de poder ayudar a “esta gente” y que habían ido tan lejos que en realidad tampoco lo tenía claro.

Luego llega la receta.

"Apaguen las noticias falsas, recen y, si alguna vez sienten ansiedad, tómense una Coca Cola Light como yo y verán una diferencia notable en sus vidas". - Donald Trump

El mecanismo resulta simple y eficaz para quien ya comparte el código del mensaje. Convierte a adversarios conocidos en pacientes derrotados, reduce la crítica a una patología y remata la escena con un gesto doméstico, casi de sobremesa, donde una Coca Cola Light entra en la misma frase que la oración y la ansiedad.

La broma viaja rápido cuando la amplifica una cuenta gigante

Con 111,7 millones de seguidores, cada publicación sale de origen con una potencia de distribución que pocos líderes políticos pueden igualar. Ese vídeo se acercó a 28 millones de visualizaciones en X, una cifra que ayuda a entender por qué estos montajes dejan de ser simple ocurrencia y pasan a ocupar espacio público.

Ya había pistas de esa estrategia en su propaganda visual con IA, donde la generación artificial no servía para ilustrar un argumento, sino para fabricar escenas enteras. También encaja con una conversación más amplia sobre vídeos falsos colados en informativos, una señal de que el problema ya no es solo quién crea la ficción, sino cuánta gente la recibe antes de detenerse a mirarla.

Hay un detalle que pesa más que el chiste. En un año, Trump pasó de difundir un Obama ficticio esposado por el FBI a interpretarse a sí mismo como médico que rehabilita a sus críticos, y ambas piezas comparten la misma lógica de fondo, usar la inteligencia artificial para convertir al adversario en personaje.

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