Vertexaura define la IA como un 'trabajador digital' conectado a tus sistemas, pero alerta: todo depende de los permisos

Santiago Martín, socio fundador de Vertexaura, describe la IA empresarial como un trabajador digital que se conecta a herramientas y sistemas, aunque advierte que los permisos son clave para evitar errores.

03 de noviembre de 2026 a las 11:46h
Vertexaura define la IA como un 'trabajador digital' conectado a tus sistemas, pero alerta: todo depende de los permisos
Vertexaura define la IA como un 'trabajador digital' conectado a tus sistemas, pero alerta: todo depende de los permisos

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La inteligencia artificial ya no se presenta solo como un asistente que responde preguntas. En muchas empresas empieza a tomar la forma de un trabajador digital conectado a herramientas, sistemas y tareas concretas.

Así la define Santiago Martín, socio fundador de Vertexaura, una empresa creada en 2024 y alojada en el vivero de empresas de San Blas. Su descripción dibuja una figura menos abstracta de lo habitual, porque habla de un sistema que puede relacionarse con el entorno real y operar sobre los objetivos que recibe.

"Yo diría que podemos definirlo como un trabajador digital que se puede conectar a tus herramientas, sistemas y puede hablar con el mundo real" - Santiago Martín, socio fundador de Vertexaura

La idea resulta sugerente, pero también obliga a bajar a tierra. Cuando una compañía entrega a un agente contexto interno, acceso a procesos y cierto margen de maniobra, la cuestión ya no es solo qué sabe hacer la máquina, sino qué puede tocar.

Ahí aparece la segunda palabra clave, que no es autonomía sino permiso.

"Aquí hay que controlar el tema de permisos que le damos para [...] que no la líe" - Santiago Martín, socio fundador de Vertexaura

Martín sostiene que las tecnologías de 2026 ya permiten que esos agentes trabajen de forma autónoma. Al mismo tiempo, su advertencia retrata el punto delicado del momento actual, porque cuanto más útil parece un sistema, más importa delimitar el campo en el que actúa.

Vertexaura reparte su actividad en tres líneas

La empresa centra su trabajo en desarrollar e integrar soluciones de inteligencia artificial para otras compañías. Ese trabajo se reparte entre consultoría para diagnóstico y plan estratégico de transformación digital, desarrollo de sistemas con agentes y aplicaciones de inteligencia artificial, y visión artificial.

En la práctica, esa estructura mezcla dos velocidades. Por un lado está la parte de diseño y planificación, y por otro la de poner la tecnología a trabajar dentro de procesos concretos, algo que recuerda que la inteligencia artificial empresarial no vive solo en la pantalla del chatbot.

Este año, además, Vertexaura ha abierto una nueva vertical de visión artificial.

Martín sitúa esa línea en sistemas con cámaras integradas con inteligencia artificial. Ese enfoque conecta con usos muy físicos y cotidianos, parecidos a los que ya aparecen en aplicaciones empresariales de agentes que han salido del laboratorio para entrar en operaciones reales.

Ahora mismo esa tecnología se aplica en almacenes, prevención de riesgos laborales, seguridad y supermercados. No es un detalle menor, porque en esos espacios la inteligencia artificial deja de analizar texto y empieza a leer escenas, movimientos y rutinas de trabajo.

Madrid acerca la IA a empresas de dentro y fuera de la M-30

Vertexaura forma parte de una red municipal que también vincula a otras startups como Populit y Reno. Rodrigo Gómez dirige Populit como fundador y CEO, mientras Samuel Sesmilo ocupa ese mismo papel en Reno.

La red de viveros del Ayuntamiento de Madrid se distribuye por toda la ciudad, incluida la zona exterior a la M-30. Ese reparto territorial introduce una idea interesante, porque la conversación sobre inteligencia artificial ya no queda encerrada en un puñado de polos tecnológicos muy visibles.

Ángel Niño, concejal de innovación y emprendimiento del Ayuntamiento de Madrid, defiende un mensaje directo sobre este cambio.

"Le recomiendo a todo el mundo que utilice la inteligencia artificial" - Ángel Niño, concejal de innovación y emprendimiento del Ayuntamiento de Madrid

Su argumento no gira solo en torno a la adopción, también a la facilidad de uso. Niño sostiene que esta tecnología está pensada para resultar sencilla, una afirmación que encaja con la extensión de herramientas cada vez más accesibles y con la expansión de la IA en Madrid.

Pero el propio concejal introduce un matiz que rebaja cualquier lectura automática del fenómeno. Para Niño, la inteligencia artificial es una herramienta y la dirección final sigue dependiendo de decisiones humanas.

Esa tensión entre capacidad técnica y control humano atraviesa todo el debate. Un agente puede conectarse a sistemas, actuar con autonomía y mirar el mundo a través de cámaras, pero el límite práctico sigue estando en algo tan poco futurista como decidir quién le abre la puerta y hasta qué habitación.

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