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El mercado laboral no se está encogiendo sin más. Está cambiando de sitio.
Visier ha rastreado más de 3,6 millones de registros de empleados y los movimientos de plantilla entre 2022 y 2026 en más de 155 grandes organizaciones y 30 áreas profesionales. La foto que deja tiene algo de ajuste silencioso, porque las contrataciones generales cayeron un 24% mientras algunas funciones ganan peso dentro de la empresa.
Datos y producto crecieron mientras otras áreas perdieron espacio
En ese reparto, Datos y Análisis aumentó un 49% su peso en las plantillas y Gestión de Producto creció un 39%. Al mismo tiempo, Recursos Humanos retrocedió un 3% y Finanzas perdió un 4%, una señal de que la automatización no golpea a todos los departamentos por igual.
Ahí aparece una de las pistas más claras del cambio. Dentro de Datos y Análisis, la proporción de contrataciones de ingenieros de IA subió un 251%, mientras la de científicos de datos cayó un 32%.
La diferencia no es menor, porque ya no basta con analizar información. Muchas compañías parecen buscar perfiles capaces de integrar modelos y herramientas en tareas diarias, una presión que también asoma en ofertas de datos con IA donde el conocimiento técnico empieza a desplazarse hacia la aplicación práctica.
"A medida que la IA se integra en el trabajo diario, las organizaciones están cambiando el lugar donde necesitan determinadas habilidades y las funciones y tareas están evolucionando". - Dra. Andrea Derler, economista de Visier
No solo se mueve el mapa de puestos. También cambia la edad de los perfiles que entran, porque las empresas están dando prioridad a profesionales de entre 35 y 50 años, que aumentan su proporción dentro de las nuevas contrataciones.
La experiencia volvió al centro de la contratación
Esa preferencia sugiere que la adaptación a la IA no se resuelve únicamente con familiaridad tecnológica. Cuando una organización revisa procesos, tareas y responsabilidades al mismo tiempo, la experiencia acumulada puede pesar tanto como la capacidad de aprender una herramienta nueva.
Algunos trabajos, además, conservan una resistencia notable. Educadores, abogados, arquitectos y especialistas en seguridad figuran entre las profesiones que siguen siendo difíciles de sustituir por la inteligencia artificial.
No resulta extraño. Son ocupaciones donde importa interpretar contextos, asumir responsabilidad, tratar con personas o tomar decisiones en entornos ambiguos, justo el tipo de trabajo que no encaja fácilmente en una automatización lineal y que conecta con el riesgo administrativo en finanzas, donde la exposición es muy distinta.
"La fuerza laboral tendrá que adaptarse cada vez más junto con la tecnología, por lo que resulta fundamental que los líderes empresariales comprendan qué está cambiando realmente dentro de los puestos antes de tomar decisiones importantes sobre la plantilla". - Dra. Andrea Derler, economista de Visier
El contraste final es nítido. Las contrataciones generales bajan un 24%, pero dentro de ese frenazo los ingenieros de IA avanzan un 251% y los científicos de datos retroceden un 32%, de modo que el cambio no consiste solo en contratar menos, sino en decidir con mucha más precisión qué trabajo humano sigue siendo difícil de reemplazar.