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Wall Street llega a las elecciones de este martes con una idea bastante definida y con los nervios menos cubiertos de lo habitual. El consenso que circula entre bancos y gestoras da por hecho que los demócratas ganarán al menos una de las cámaras del Congreso, mientras muchos inversores siguen colocados a favor del dólar y de vencimientos cortos, con poca protección frente a sacudidas en bolsa.
Karl Schamotta, estratega de Corpay, pone palabras a esa mezcla de apuesta y fragilidad. Los inversores afrontan la cita electoral con escasa protección frente a la volatilidad, sobre todo en renta variable, y dan por bueno un escenario de victoria demócrata ajustada que desemboque en bloqueo legislativo.
"Los inversores se encaminan hacia las elecciones apostando por el dólar y por una duración corta, con escasa protección frente a la volatilidad, especialmente en los mercados de renta variable" - Karl Schamotta, estratega de Corpay
No es una intuición menor. Entre el jueves y el viernes, el Nasdaq 100 cayó un 4,8%, una señal de que el mercado ya había empezado a descontar que la política puede pesar sobre sectores muy concretos, desde la tecnología hasta la infraestructura que sostiene la fiebre de la inteligencia artificial.
Los centros de datos entraron en campaña y el mercado tomó nota
Ahí aparece uno de los frentes más sensibles. Ariana Salvatore, directora de investigación sobre políticas públicas de EE.UU. en Morgan Stanley, cree que estas elecciones importan menos por un golpe regulatorio inmediato que por lo que pueden dejar preparado para 2029.
Los analistas de Morgan Stanley ven expuestos a los fondos inmobiliarios centrados en centros de datos y a las empresas de nube emergente ante propuestas de un impuesto sobre la potencia de cálculo. Ese debate conecta con un malestar político y territorial que ya había asomado en el rechazo vecinal a los centros de datos.
"Las elecciones de mitad de legislatura serán cruciales, no por el riesgo inmediato de que la política federal restrinja los centros de datos, sino para sentar las bases de una posible legislación en ese sentido en 2029" - Ariana Salvatore, directora de investigación sobre políticas públicas de EE.UU. en Morgan Stanley
Robert Waldner, director de inversiones de Invesco Advisers Inc., aborda la cuestión desde otra esquina, la del crecimiento. Si la lectura política dominante tras las urnas acaba siendo que los centros de datos resultan perjudiciales, el impacto no quedaría encerrado en un subsector, porque tocaría una de las tuberías por las que hoy circula buena parte de la expectativa tecnológica.
"Si la 'principal conclusión política' de las elecciones es que 'los centros de datos son perjudiciales, eso tendría un impacto significativo en el crecimiento'" - Robert Waldner, director de inversiones de Invesco Advisers Inc.
La caída de la cesta de acciones de UBS vinculada a los republicanos desde su máximo de agosto, ya por detrás del S&P 500, sugiere que el mercado ha ido corrigiendo posiciones conforme esa hipótesis perdía fuerza. No es solo una pelea entre partidos, porque también afecta a la lectura de qué sectores quedarían más protegidos o más expuestos en Washington.
El atasco en Washington también cambia cómo se mira la deuda
Hay otra contradicción que recorre estas elecciones y que suele entrar peor en un titular que en una cartera. Estados Unidos mantiene un déficit cercano al 6% del PIB, pero algunos gestores ven un posible bloqueo político como un freno útil si reduce el ritmo al que crece la deuda.
Oliver Chambers, director de la cartera de renta fija SMA en Clark Capital Management, lo resume con una mezcla de preocupación y alivio. Dice que el país arrastra una deuda excesiva con la que habrá que contar en algún momento, aunque también ve positivo que dos años de parálisis legislativa impidan seguir ampliándola al mismo compás.
Ese razonamiento explica por qué un Congreso partido puede gustar a algunos inversores aunque complique casi todo lo demás. A veces el mercado no busca una máquina que funcione más deprisa, sino una que deje de acelerar.
Sanidad, defensa y banca ya tienen nombres propios
Mientras la tecnología mira a los centros de datos, otros sectores hacen cuentas más clásicas. Tobin Marcus, director de política y asuntos políticos de EE.UU. en Wolfe Research, cree que los hospitales podrían salir ganando si los demócratas revierten los recortes a Medicaid aprobados en la ley fiscal del año pasado.
Jefferies ve potencial alcista a corto plazo para Acadia Healthcare Co., HCA Healthcare Inc. y Tenet Healthcare Corp. JPMorgan, en cambio, sitúa a L3Harris Technologies Inc., Lockheed Martin Corp. y Northrop Grumman Corp. entre las posibles beneficiarias si los republicanos conservan fuerza y sube el gasto militar.
También la banca aparece en esa quiniela.
JPMorgan considera que una victoria republicana favorecería a Bank of America Corp., Citigroup Inc. y Wells Fargo & Co. Jason Goldberg, analista de Barclays, añade un matiz menos vistoso pero importante, porque las pruebas de resistencia no cambiarán por estas elecciones dado que los responsables de la Reserva Federal, la Corporación Federal de Seguros de Depósitos y la Oficina del Contralor de la Moneda seguirán en sus puestos durante años.
Ni la criptomoneda ni los gigantes tecnológicos juegan la misma partida
En septiembre, demócratas y algunos republicanos bloquearon la ley Clarity y esa decisión golpeó a Coinbase Global Inc. y Circle Internet Group Inc. El episodio dejó claro que la política de Washington puede mover este sector incluso cuando no hay un vuelco electoral de fondo.
Trump seguirá en la Casa Blanca cualquiera que sea el reparto del Congreso. Ese dato limita el riesgo para Nvidia Corp., Alphabet Inc., Meta Platforms Inc. y Microsoft Corp., porque el presidente vetaría legislación desfavorable para el sector tecnológico.
Ni Tesla ni SpaceX quedan al margen.
Vikram Rai, de First New York, avisa de que ambas afrontan un riesgo importante de titulares si llega una victoria arrolladora de los demócratas. Al final, la fotografía de estas elecciones tiene algo menos épico y bastante más concreto de lo que suele parecer, un Nasdaq 100 que cayó 4,8% en dos sesiones y un déficit en torno al 6% del PIB mientras Wall Street intenta decidir qué le inquieta más, el bloqueo o lo que pueda salir de él.