La Unión Europea ha pisado el freno justo cuando la inteligencia artificial ya entra en decisiones que afectan al empleo de forma directa. El Parlamento Europeo y el Consejo han acordado retrasar hasta diciembre de 2027 las obligaciones del reglamento de IA para los sistemas de alto riesgo en el ámbito laboral, cuya entrada en vigor estaba prevista para el 2 de agosto.
Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, no quiere esperar tanto. Su intención pasa por defender en España una regulación de los algoritmos y la inteligencia artificial en el mercado laboral más estricta que los mínimos fijados por Bruselas.
Bruselas aplaza una norma cuando los algoritmos ya deciden demasiado
La normativa europea fija requisitos mínimos para tecnologías que intervienen en la selección de personal, la evaluación del desempeño, las decisiones de promoción o despido y la monitorización de trabajadores. No habla de un problema lejano, sino de herramientas que ya pesan sobre contratos, carreras profesionales y salidas de la empresa.
El aplazamiento mueve la fecha hasta diciembre de 2027.
Díaz hizo público ese planteamiento durante una jornada sobre el futuro del trabajo organizada por una universidad británica. Allí situó el debate en un terreno menos técnico y mucho más político, el de quién controla las reglas cuando los datos y los algoritmos entran en la relación laboral.
"No tenemos miedo a los datos, pero su utilización hay que regularla absolutamente" - Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo
Su crítica apuntó a la línea desreguladora que, a su juicio, favorece la concentración de poder. También defendió que la propiedad de los datos no puede quedar solo en manos del sector privado porque nace de aportaciones colectivas y no debería confiarse a unos pocos.
La ministra quiere llevar al trabajo la misma pelea que libró con las plataformas
Ahí aparece un precedente muy reconocible en el mercado laboral español. Díaz comparó esta futura normativa con la negociación que buscó laboralizar la relación entre las plataformas y los repartidores, una batalla que convirtió una discusión tecnológica en una discusión sobre derechos.
Esa conexión no resulta casual. En el terreno laboral, la ministra sostiene que la selección, la permanencia, la modificación de condiciones, los ascensos, las salidas de la empresa y hasta las pensiones ya pasan por la IA y los algoritmos, una realidad que encaja con el debate sobre supervisión de despidos automatizados.
"Es la negociación más difícil que he llevado adelante. Estuve a punto de rendirme. Los Estados miembros, por las presiones que recibían, cambiaban de posición cada 20 minutos" - Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo
Más que una queja, esa escena describe cómo se mueve hoy la regulación digital en Europa. Cuando una posición cambia cada 20 minutos, la pregunta deja de ser solo qué norma sale adelante y pasa a ser quién tiene fuerza suficiente para doblarla.
El choque no va solo de tecnología, va de poder y reparto
Díaz fue todavía más lejos al cargar contra las grandes tecnológicas. Afirmó que se trata de una estrategia deliberada para entregar poder a muy pocas compañías que, en su opinión, hoy gobiernan el mundo, superan a muchos estados en capacidad de influencia y concentran ese poder en términos capitalistas.
Después remató esa idea con un juicio político muy concreto. Calificó la situación de bastante reprobable porque, dijo, esas grandes tecnológicas no reparten la riqueza, una objeción que conecta el debate regulatorio con algo mucho más cotidiano que el código, quién decide, quién gana y quién asume el coste.
El próximo lunes esa posición llegará a Luxemburgo.
España defenderá allí esta postura en la reunión del consejo de ministros de Empleo, política social, sanidad y consumidores. La tensión queda servida entre una Europa que retrasa obligaciones para la IA laboral y un Ministerio de Trabajo que quiere endurecerlas cuando esos sistemas ya intervienen en la selección, los ascensos, los despidos y la vigilancia dentro de la empresa.