China ha colocado las gafas inteligentes en el centro de una carrera que ya no se parece a la de la realidad virtual.
Entre enero y marzo, los envíos globales de gafas inteligentes crecieron un 83% interanual, mientras las gafas de realidad virtual cayeron un 17%. La comparación importa porque muestra un cambio de preferencia muy concreto, desde los visores más aparatosos hacia formatos que buscan entrar en la vida diaria sin pedirle al usuario que se aísle.
Xiaomi tomó la delantera y Alibaba quedó a corta distancia
Xiaomi, con las ventas de Mijia incluidas, alcanzó una cuota del 28% en el mercado chino de gafas inteligentes durante el primer trimestre de 2026. Alibaba llegó al 21%, de modo que entre ambos concentraron casi la mitad de un mercado que empieza a definirse a gran velocidad.
Más atrás quedaron Li Auto y Rokid, con un 3% cada una.
Ese reparto ayuda a entender por qué China pesa tanto en esta fase del sector. No solo hay grandes plataformas y fabricantes empujando producto, también hay un laboratorio comercial donde conviven modelos con audio, asistentes y funciones visuales, como ya ocurrió con gafas Mijia con audio privado que buscaban pasar desapercibidas en el uso cotidiano.
Las gafas sin pantalla crecieron cuando parecía que todo dependía del visor
Un dato rompe la intuición más extendida. Los envíos de modelos de gafas inteligentes sin pantalla aumentaron un 210% interanual, señal de que buena parte del mercado está apostando antes por la utilidad ligera que por la inmersión visual completa.
No es un matiz menor. Si un producto prescinde de panel y aun así acelera sus ventas, la promesa ya no depende solo de ver capas digitales flotando ante los ojos, sino de escuchar, grabar, asistir o conectarse con menos fricción.
Al mismo tiempo, las gafas de realidad aumentada crecieron un 136% en el mundo.
La pantalla cambió por dentro mientras el mercado cambiaba por fuera
También se está moviendo la tecnología menos visible, esa que el usuario no ve pero termina notando en tamaño, peso o comodidad. El peso de los sistemas Birdbath y de prisma plano bajó del 82% al 58% en un año, mientras las soluciones con guías de onda subieron del 18% al 42%.
Ahí aparece una segunda lectura. El mercado no solo vende más, también reordena sus apuestas técnicas para acercar estas gafas a formatos menos aparatosos, una transición que encaja con el avance de gafas con funciones de asistencia y con la presión por integrar más funciones en monturas cada vez menos llamativas.
Las soluciones con guías de onda pasaron del 18% al 42% en un año, una subida que sugiere un desplazamiento claro hacia sistemas de visualización distintos a los dominantes hasta ahora.
Visto en conjunto, el trimestre deja una escena poco habitual. Las gafas inteligentes avanzan un 83%, las de realidad aumentada saltan un 136%, los modelos sin pantalla se disparan un 210% y, al mismo tiempo, la realidad virtual retrocede un 17%.