El calor puede llegar antes de que cambie el calendario de estación.
España encara la semana que viene con la posibilidad de registrar las temperaturas más altas para estas fechas desde 1950. En junio de 2026, además, se evalúa si este episodio acabará convirtiéndose en la primera ola de calor del año, una categoría que exige al menos tres días consecutivos con temperaturas extremas.
Una dorsal sahariana podría empujar el termómetro hasta cifras poco habituales
Álvaro Oliver describe un patrón atmosférico de gran alcance. El meteorólogo explica que desde el Sáhara se propagará una dorsal que prácticamente alcanzará el círculo polar.
"Una gran advección subtropical, con temperaturas a 850 hPa próximas a 30°C, provocará que en superficie se alcanzarán los 40°C en muchos puntos y se sobrepasarán ampliamente en los valles" - Álvaro Oliver
Esa combinación ya aparece en los modelos con valores muy concretos. El modelo americano prevé 46 grados para zonas de Portugal y Extremadura, mientras a mediados de semana se esperan máximas en torno o por encima de 35 ºC en la Meseta Norte y posibilidad de 40 ºC en el interior de la mitad sur.
Hablamos de una anomalía térmica de entre 10 y 15 grados por encima de lo normal. En muchos lugares el salto respecto a un junio habitual sería propio de pleno verano.
El episodio no depende solo del aire cálido que llega desde el sur
No todo apunta a una subida lineal y limpia del termómetro. La advección cálida podría verse alterada por convección, nubosidad y amagos tormentosos que generarían rachas de viento intensas, sobre todo en el cantábrico occidental.
Ahí aparece una de las contradicciones más llamativas de estos episodios. El mismo patrón que dispara el calor puede introducir inestabilidad local y hacer que la sensación en la calle oscile entre la bochornosa quietud y un cambio brusco de viento.
Además, los escenarios meteorológicos mantienen la anomalía cálida durante la última quincena de junio, una persistencia que encaja con una señal de fondo cada vez más conocida. la última quincena de junio no suele ocupar titulares por sí sola, pero este año entra en vigilancia por la duración del episodio.
Los primeros golpes de calor castigan más porque el cuerpo aún no ha cambiado de ritmo
Junio de 2025 había dejado temperaturas frescas en comparación con lo que ahora se dibuja. Por eso los primeros eventos extremos de la temporada resultan especialmente delicados para la salud.
Las viviendas todavía no han acumulado tantos días de calor, la ropa de diario aún no siempre acompaña y la fisiología tampoco está completamente adaptada. Ese desfase convierte estos arranques de temporada en un problema sanitario prioritario para personas con problemas de salud o muy expuestas al calor.
No es un fenómeno aislado.
Las olas de calor en España duplicaron su frecuencia en el periodo 2011-2020 respecto a cada una de las décadas previas desde 1975 y, además, aparecen cada vez más temprano. Si esta semana termina cumpliendo el criterio de los tres días consecutivos, la discusión no girará solo en torno a si hubo 40 o 46 grados, sino a lo pronto que empieza a parecerse junio al corazón del verano.