Retrasar la jubilación no significa lo mismo para todos cuando la pensión de partida ya nace partida en dos.
Eso es lo que muestran los datos más recientes del sistema. En 2025, la pensión media de jubilación fue de 1.698 euros mensuales para los asalariados y de 1.052 euros para los autónomos, una brecha de casi 650 euros al mes y de más de 7.700 euros al año.
Los autónomos retrasan más el retiro, pero cobran bastante menos
CCOO detecta una paradoja incómoda. El 31,1% de los trabajadores autónomos tiende a demorar su jubilación, mientras que en el Régimen General esa conducta aparece en el 6,0% de los casos.
Al mismo tiempo, el retiro anticipado dibuja el movimiento contrario. El 32% de los trabajadores del Régimen General se jubila antes de la edad ordinaria, frente al 13,4% de los autónomos.
No es un matiz menor.
Cuando el foco se pone en quienes efectivamente retrasaron su salida del mercado laboral, la distancia no se estrecha. Entre ellos, la pensión media fue de 1.839 euros para los asalariados y de 1.029 euros para los autónomos.
La comparación resulta aún más elocuente cuando se mira la evolución del sistema y el debate sobre protección social aparece también en otros ámbitos del trabajo. La diferencia entre las pensiones de autónomos y asalariados se mantiene por encima de los 500 euros mensuales desde 2006.
Las altas crecieron mientras la reforma endureció el retiro anticipado
En 2022 se registraron 17.651 altas en jubilación demorada y en 2025 la cifra alcanzó los 40.952 casos. La jubilación demorada representa ya el 11% de las nuevas altas en el conjunto del sistema.
Detrás de ese crecimiento hay dos fuerzas que empujan a la vez. La reforma de las pensiones reforzó los incentivos para continuar trabajando y endureció las penalizaciones por anticipar el retiro.
En enero de 2026, ambos regímenes registraron aproximadamente 20.000 altas en jubilación demorada. El dato sugiere hasta qué punto esta fórmula ha dejado de ser una rareza estadística.
La raíz del problema sigue estando en cómo se cotiza
El Pacto de Toledo situó la causa principal en un punto muy concreto. La baja cotización, característica de un colectivo que mayoritariamente cotiza por la base mínima, explica sus pensiones más reducidas.
Ahí está la clave de una historia que arrastra dos décadas. La pensión media de acceso de los autónomos pasó de 618 euros en 2006 a 1.112 euros en abril de 2026, mientras la del Régimen General alcanzó los 1.754 euros en ese mismo mes.
La reforma del RETA iniciada en 2023 buscaba acercar las bases de cotización a los ingresos reales de los autónomos, una discusión que conecta con los cambios en el empleo tecnológico cuando el trabajo y la protección social vuelven a cruzarse. Su desarrollo progresivo, sin embargo, ha quedado congelado por la falta de consenso entre los agentes sociales.
El sistema suma millones de pensiones, pero no reparte el retiro por igual
La Seguridad Social contabilizaba 1.360.197 pensiones de jubilación de autónomos frente a 5.017.566 del Régimen General, dentro de un total de 6.700.411 pensiones contributivas. Hablamos, por tanto, de una diferencia estructural que no afecta a un grupo pequeño, sino a más de un millón de jubilados por cuenta propia.
Visto así, la jubilación demorada encierra una contradicción difícil de ignorar. Quien más retrasa el retiro es también quien llega a él con una pensión media más baja, incluso después de seguir trabajando.