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Xiaomi ya ha movido ficha con la Smart Band 11 en China y ha abierto las reservas, pero fuera de ese mercado todavía hay una incógnita importante. La compañía no ha confirmado ni su lanzamiento internacional ni su llegada a España.
La pantalla creció y ahora empuja el brillo hasta 2.000 nits
En una pulsera de este tamaño, la pantalla suele decidir casi todo. Xiaomi monta aquí un panel AMOLED de 1,72 pulgadas con un brillo máximo de 2.000 nits y biseles de 2 milímetros, una combinación que busca que la información siga siendo legible incluso cuando el sol cae de frente sobre la muñeca.
La Smart Band 11 parte de 289 yuanes, unos 37 euros al cambio.
El cuerpo sigue siendo ligero, pero Xiaomi abre la puerta a acabados menos deportivos
El dispositivo tiene 9,99 milímetros de grosor y un peso desde 15,58 gramos. Es una cifra pequeña incluso para un producto pensado para llevarlo todo el día, dormir con él y olvidarse de que sigue ahí.
Al mismo tiempo, Xiaomi amplía el terreno estético con una variante metálica, otra cerámica y correas de cuero o tejido. Ese giro la acerca menos a la idea de accesorio puramente funcional y más a la de objeto cotidiano que también quiere encajar con la ropa, el trabajo o una cena.
HyperOS 4 llega a la muñeca con sensores que miran de cerca el descanso
Dentro corre Xiaomi HyperOS 4, el mismo nombre de software que la marca ya ha llevado a otros productos recientes, como puede verse en las pruebas de HyperOS 4 en móviles. En la pulsera, ese sistema se combina con sensores capaces de medir frecuencia cardíaca, oxígeno en sangre, estrés, salud femenina y monitorización HRV durante el sueño con análisis mediante inteligencia artificial.
No es solo una suma de métricas.
Cuando una pulsera intenta leer lo que ocurre durante la noche, entra en un terreno mucho más íntimo que el del simple recuento de pasos. Ahí la promesa no consiste en mostrar datos aislados, sino en enlazar señales del cuerpo para ofrecer una imagen más completa del descanso.
Más de 150 modos deportivos conviven con una autonomía de hasta 21 días
Xiaomi incorpora una batería de polímero de litio de 233 mAh y promete hasta 21 días de autonomía. En un mercado donde muchos relojes obligan a pensar en el cargador cada pocos días, esa cifra sigue siendo uno de los argumentos más claros a favor del formato pulsera.
A eso se añaden más de 150 modos deportivos y resistencia al agua 5 ATM, dos rasgos que la colocan en el terreno del uso continuo. La lógica es sencilla, porque una pulsera de actividad pierde parte de su sentido si hay que quitársela justo cuando toca entrenar, ducharse o nadar.
También hay un eco claro de modelos anteriores en las bandas previas de 2.000 nits, donde Xiaomi ya venía empujando brillo, materiales y funciones deportivas.
Los precios suben por capas según cambian el chip NFC y los materiales
La versión estándar cuesta 289 yuanes, unos 37 euros al cambio, mientras la Smart Band 11 NFC sube a 339 yuanes, unos 43 euros. Los modelos con acabados cerámicos o metálicos alcanzan 399 yuanes, unos 51 euros, de modo que la diferencia de precio no solo compra una función concreta, sino también otra presencia en la muñeca.
El detalle final está ahí mismo, en esa escala que va de 289 a 399 yuanes. Xiaomi no solo vende una pulsera para contar pasos, también divide el producto entre quien busca autonomía y sensores por 37 euros y quien acepta pagar más por el mismo formato cuando cambia el material que toca la piel.