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Xiaomi quiere que la inteligencia artificial deje de depender tanto de la nube y empiece a correr dentro del propio dispositivo.
Ahí entra el Xring O100, un chip pensado para acelerar la ejecución local de modelos de inteligencia artificial junto al procesador principal. Lei Jun, CEO de Xiaomi, sitúa esa familia de chips en un plano muy amplio cuando la define como "la base física de la inteligencia artificial de todo el ecosistema de la marca, desde el bolsillo hasta el coche o el hogar".
El nuevo chip empuja los datos a una velocidad poco habitual
El Xring O100 utiliza un encapsulado tridimensional de 6 nm con conexión mediante hybrid bonding. Esa arquitectura le permite alcanzar un ancho de banda de 1,22 TB/s, una cifra 16 veces superior a la de un móvil convencional.
Traducido a una tarea reconocible, el chip puede llegar a 330 tokens por segundo en inferencia local.
No es un detalle menor cuando la carrera actual por la IA en el dispositivo suele tropezar en el mismo punto. El modelo puede estar ahí, pero sin memoria rápida ni suficiente movimiento de datos, responder con agilidad dentro de un teléfono acaba siendo mucho más difícil de lo que sugiere la publicidad.
Xiaomi ya lo probó con MiMo fuera del laboratorio clásico
La compañía mostró un prototipo que combina los chips Xring O3 y O100 para ejecutar el modelo Xiaomi MiMo de forma local a 295 tokens por segundo. En esa demostración, el sistema necesitó refrigeración activa de 10 W, una pista bastante clara de la exigencia térmica que acompaña a este tipo de pruebas.
De hecho, la jugada no se limita al móvil. Xiaomi viene construyendo su nueva generación de chips XRING con la idea de sostener más trabajo de IA dentro del hardware propio.
El experimento creció hasta un equipo capaz de mover 120.000 millones de parámetros
Xiaomi también ha desarrollado el Xiaomi AI Cube, un ordenador experimental que reúne los chips O3, O100 y D100. El sistema suma 80 GB de memoria unificada y admite modelos de hasta 120.000 millones de parámetros.
Esa cifra coloca el proyecto en otra escala. Ya no habla solo de acelerar funciones puntuales en un teléfono, sino de probar cómo se reparte la carga entre varios chips especializados cuando la IA local crece en tamaño y en ambición.
Además, el movimiento conecta con otros pasos recientes de la compañía en procesadores propios, desde el salto a chips diseñados en casa hasta la extensión de esa estrategia a más categorías de producto.
La fecha comercial todavía queda lejos, pero el desarrollo ya terminó
El desarrollo del Xring O100 ha finalizado y Xiaomi prevé comercializarlo en 2027. Ese calendario coincide con la llegada prevista del Xring D100, orientado a conducción inteligente.
Queda así una imagen bastante concreta del plan industrial. Un chip acelera modelos locales en dispositivos personales, otro apunta al coche, y ambos se apoyan en la misma idea de fondo que Lei Jun extendió del bolsillo al hogar.
Entre tanto, el dato más revelador sigue siendo el contraste entre promesa y coste físico. Xiaomi enseña 295 tokens por segundo con MiMo en local, pero para lograrlo ha necesitado unir O3 y O100 y añadir refrigeración activa de 10 W.