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Samsung llevó a Galaxy Unpacked 2026 una idea muy concreta del móvil plegable. No presentó un solo formato, sino tres maneras de doblar la misma ambición con los Galaxy Z Fold8 Ultra, Galaxy Z Fold8 y Galaxy Z Flip8.
El modelo Ultra refuerza la pantalla y empuja la ficha técnica
En el Galaxy Z Fold8 Ultra, Samsung coloca una placa de titanio bajo la pantalla flexible, un detalle que apunta a una vieja obsesión de esta familia de dispositivos, proteger la zona más delicada sin renunciar al formato plegable.
La base técnica también sube un peldaño. El teléfono combina un Snapdragon 8 Elite for Galaxy con 16 GB de RAM y una batería de 5.000 mAh.
Además, la pantalla principal es antirreflejos y alcanza hasta 3.000 nits de brillo. En la práctica, eso significa que Samsung no solo mira al interior del dispositivo, también a una escena cotidiana y muy poco glamourosa, usar el móvil cuando la luz exterior se empeña en arruinar la pantalla.
Las cámaras del Fold8 Ultra buscan algo más que megapíxeles
Su módulo trasero reúne un ultra wide de 50 MP, un sensor principal de 200 MP y un telefoto de 10 MP con zoom 3x.
Junto a ese hardware aparece FanCam, una función pensada para generar un segundo vídeo centrado en un sujeto específico. El modelo también añade asistencia para material grabado en formato Log, una pista clara de que Samsung quiere acercar este plegable a usos de creación más exigentes, como ya ocurre en plegables centrados en fotografía.
El Fold8 mantiene el formato libro y ajusta el equilibrio
Frente al Ultra, el Galaxy Z Fold8 conserva un plegado horizontal y, al desplegarse, adopta un formato 4:3.
No cambia de filosofía en el corazón del dispositivo, porque también monta un Snapdragon 8 Elite for Galaxy con 16 GB de RAM. Sí cambia la batería, que baja a 4.800 mAh, y también el sistema de cámaras, con un ultra wide de 50 MP y un sensor principal de 50 MP.
Hay una lectura sencilla en esa diferencia. El apellido Ultra no se queda en el nombre, porque Samsung separa con nitidez el modelo que busca la máxima carga fotográfica del que apuesta por una ficha más contenida dentro del mismo formato plegable.
El Flip8 apuesta por otra idea de bolsillo que se abre
Mientras los Fold juegan a parecer una libreta digital, el Galaxy Z Flip8 sigue otro camino.
Su pantalla interna Dynamic AMOLED mide 6,9 pulgadas y funciona a 120 Hz, mientras la exterior, una Super AMOLED de 4,1 pulgadas, deja claro que este formato depende mucho más de lo que ocurre con el teléfono cerrado que de la experiencia al abrirlo.
Samsung lo impulsa con un procesador Exynos 2600, 12 GB de RAM y opciones de 256 o 512 GB de almacenamiento. La batería llega a 4.300 mAh y admite carga rápida de 45 W, una combinación que lo coloca en una zona distinta del catálogo y también del uso diario, más próxima a quien prioriza tamaño y acceso rápido que a quien busca una pantalla grande de trabajo.
Dos formatos, tres baterías y una misma batalla por el espacio
Las cifras de batería dibujan casi por sí solas la jerarquía de la gama, con 5.000 mAh en el Fold8 Ultra, 4.800 mAh en el Fold8 y 4.300 mAh en el Flip8.
Esa diferencia también recuerda algo que ya se ha visto en la carrera de los móviles plegables, donde cada decisión de diseño obliga a negociar espacio entre bisagra, panel, cámaras y batería. En estos tres modelos, Samsung no resuelve esa tensión de una sola manera, sino con repartos distintos según el tipo de dispositivo.
Al final, el dato más elocuente no está en una promesa, sino en la propia colección de números. Entre un Fold8 Ultra con 200 MP y 5.000 mAh y un Flip8 con 4,1 pulgadas en la pantalla exterior, Samsung dibuja tres plegables que comparten apellido de familia, pero no la misma idea de uso.