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La Guardia Civil pondrá en servicio 58 drones con inteligencia artificial para renovar parte de la flota de comandancias y unidades especiales.
La compra aparece formalizada en el Boletín Oficial del Estado del 8 de octubre de 2026, aunque todos los lotes quedaron adjudicados el 11 de junio de 2026 a pymes españolas. En este caso, el contrato recayó en ATYGES INGENIERIA SLL por 304.482,63 euros.
Los nuevos equipos ven de noche y siguen objetivos
No hablamos solo de aparatos para tomar imágenes desde el aire. El paquete incorpora software capaz de detectar personas, identificar vehículos y embarcaciones, lanzar avisos automáticos, seguir objetivos en movimiento y generar conteos y estadísticas, además de aceptar compatibilidad con modelos de terceros.
Ese salto encaja con una tendencia más amplia de uso de IA en vigilancia y defensa, visible también en el trasvase de IA civil hacia tareas estratégicas. Aquí, sin embargo, la novedad está en la escala cotidiana, porque el destino no son grandes plataformas militares sino unidades repartidas por el territorio.
De noche también podrán trabajar. El sistema multisensor suma tres cámaras ópticas de al menos 45 megapíxeles cada una y una cámara térmica con resolución mínima de 640 × 512 píxeles, ampliable mediante superresolución hasta 1280 × 1024.
La conectividad llega por radio y también por 4G
Además de los enlaces por 2,4 GHz y 5 GHz, cada dron llevará un módulo específico para transmitir información a través de redes 4G. Esa combinación busca mantener el flujo de datos más allá del mando directo, algo decisivo cuando la aeronave opera a distancia o en entornos complejos.
El alcance de transmisión llegará a 10 kilómetros en configuración europea CE y la autonomía de vuelo será de al menos 40 minutos. A eso se añade un posicionamiento RTK con precisión horizontal de 1 centímetro más 1 ppm y navegación compatible con GPS, Galileo, BeiDou y GLONASS.
Sobre el papel, son cifras que acercan estos equipos a trabajos de observación sostenida y no solo a vuelos breves de reconocimiento. La lista de accesorios refuerza esa idea con un foco capaz de iluminar 1.000 metros cuadrados desde 100 metros de altura y un altavoz con 300 metros de alcance.
El lote incluye baterías, pantalla táctil y vuelo en condiciones duras
La resistencia también forma parte del contrato.
Los drones deberán soportar vientos de al menos 12 metros por segundo, operar entre -10 y 50 grados centígrados y alcanzar una altitud mínima de 6.000 metros sobre el nivel del mar. El lote se completa con cuatro baterías inteligentes de 6.500 mAh, estación de carga rápida, mando con pantalla táctil de siete pulgadas y 1.400 nits de brillo, tarjeta microSD de 64 GB, módulo 4G y maleta de transporte.
Esa suma de cámaras, autonomía, transmisión móvil y accesorios dibuja una herramienta pensada para patrullar, localizar y medir distancias de al menos 1.800 metros con telémetro láser. La parte más llamativa quizá no sea que vuelen, sino que podrán contar, seguir e identificar desde el aire tareas que hasta hace poco dependían casi por completo de la observación humana.