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Hay películas que uno espera ver y otras que casi parece dispuesto a atravesar. Con La odisea, que Christopher Nolan estrenará en 2026 y ha rodado íntegramente en IMAX de 70 mm, la conversación ya no gira solo alrededor de Homero o de Matt Damon como Odiseo, sino también de lo que ocurre cuando una sala decide convertir el mar Egeo en una experiencia física.
Las butacas también entraron en la travesía
Desde el 21 de julio, un vídeo publicado por el usuario BuBBliK corre por redes sociales con una advertencia muy concreta. En una escena de tormenta, la violencia de los asientos 4DX ha llamado tanto la atención que las reservas de entradas han subido después de viralizarse el clip.
Ahí está la paradoja.
Una historia que nació como poema sobre el regreso de Odiseo a Ítaca tras la Guerra de Troya ahora suma agua, niebla, viento y sacudidas sincronizadas con el viaje en barco. La tecnología no cambia el argumento, pero sí la manera en que el cuerpo lo recibe dentro de la sala.
Ya había expectación por la preventa en IMAX, y la viralidad de las proyecciones 4DX añade otra capa al fenómeno. No se trata solo de sentarse a ver a Odiseo navegar, sino de notar cómo cada tormenta empuja literalmente la butaca.
Nolan rodó en 70 mm lo que luego las salas agitan
Christopher Nolan dirige esta adaptación del poema de Homero con Matt Damon en el papel de Odiseo. La trama sigue el regreso del héroe a Ítaca y sus trayectos por el mar Egeo, un itinerario que encaja de forma natural con un formato de exhibición basado en estímulos físicos.
Nolan filmó toda la película en IMAX de 70 mm.
Ese dato importa porque no habla solo de resolución o de tamaño de pantalla. También sugiere una apuesta por la escala material de la imagen, justo antes de que algunas salas añadan viento, agua y movimientos mecánicos para acompañar las escenas de navegación y tormenta.
De hecho, esa elección conecta con el encuadre según la sala. La misma película puede cambiar de sensación por dos vías distintas, primero por el formato de proyección y después por los efectos multisensoriales que acompañan la travesía.
Odiseo vuelve a casa, pero el espectador sale zarandeado
El centro del relato sigue siendo el mismo que hace siglos. Odiseo intenta regresar a Ítaca después de Troya y el mar convierte ese viaje en una cadena de pruebas, así que resulta fácil entender por qué las escenas de tormenta se han vuelto el escaparate perfecto para una proyección 4DX.
BuBBliK no lanzó una crítica académica ni un análisis técnico, sino una advertencia directa sobre la intensidad de los asientos. A veces basta ese detalle doméstico, la sospecha de que una butaca puede moverse más de lo esperado, para disparar la curiosidad colectiva.
Las salas 4DX sincronizan agua, niebla, viento y movimiento con las escenas de navegación y tormenta.
Entre Homero y una butaca que golpea en plena tempestad hay más continuidad de la que parece. El poema hablaba del viaje, del cansancio y de un hombre a merced del mar, y ahora una parte del público reserva entrada después de ver en redes sociales que esa incomodidad también puede llegar por vía mecánica.