Amazon levanta en Texas una central de gas para IA de hasta 7,65 gigavatios y podría emitir 33 millones de toneladas de CO2 al año

Amazon confirma en Pecos County (Texas) una inversión en una central de gas natural de 35 turbinas para alimentar su crecimiento en IA, en medio de una demanda eléctrica al alza y dudas sobre su impacto climático.

14 de agosto de 2026 a las 17:39h
Amazon levanta en Texas una central de gas para IA de hasta 7,65 gigavatios y podría emitir 33 millones de toneladas de CO2 al año
Amazon levanta en Texas una central de gas para IA de hasta 7,65 gigavatios y podría emitir 33 millones de toneladas de CO2 al año

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La fiebre por la inteligencia artificial ya no se mide solo en chips ni en centros de datos. En Pecos County, Texas, Amazon ha confirmado una inversión que convierte la energía en el verdadero cuello de botella, con una central de gas natural de 35 turbinas capaz de generar hasta 7,65 gigavatios.

Texas pone una cifra incómoda sobre la mesa

Las autoridades calculan que las instalaciones emitirán hasta 33 millones de toneladas de dióxido de carbono al año cuando funcionen a máxima capacidad. La comparación resulta difícil de esquivar porque esa cifra supera a la central de carbón James H. Miller Jr. en Alabama, situada en 16 millones de toneladas anuales.

El consumo eléctrico de Amazon aumentó un 34 % durante 2025, una señal de hasta qué punto la carrera por procesar modelos de IA está tensando la demanda energética.

Ahí aparece la contradicción más visible. Amazon fue cofundadora del Climate Pledge, el compromiso para alcanzar emisiones netas cero en 2040, pero ahora respalda un proyecto cuyo corazón energético depende del gas natural mientras explora en Texas energía solar y almacenamiento con baterías sin detallar qué peso tendrían frente a ese combustible.

Amazon defiende que crecimiento y sostenibilidad pueden convivir

Margaret Callahan, portavoz de Amazon, enmarca ese giro en un contexto distinto al de hace unos años.

"El mundo es ahora muy diferente de lo que era cuando cofundamos el compromiso climático" - Margaret Callahan, portavoz de Amazon

Después, Callahan sostuvo que la empresa está siendo transparente con los desafíos, invierte en innovación y entrega resultados medibles. También añadió que el crecimiento y la sostenibilidad no tienen por qué estar en oposición y que, a su juicio, ambos se refuerzan mutuamente.

Sin embargo, la proporción entre gas, solar y baterías sigue sin concretarse.

El gas asoma como la salida rápida cuando la red no basta

Michael Thomas, fundador de Cleanview, sitúa este proyecto en una tendencia más amplia que podría ir bastante más allá de un solo complejo texano.

"Podría ser un presagio de lo que está por venir" - Michael Thomas, fundador de Cleanview

Thomas fue más lejos al advertir una “explosión de proyectos de gas fuera de la red”. La idea no suena menor porque describe un cambio de escala, con grandes plataformas digitales levantando su propia infraestructura energética para no depender de una red incapaz de seguir el ritmo del cómputo.

De hecho, la presión eléctrica de los centros de datos ya había adelantado ese dilema en otros lugares, donde la disponibilidad de energía empieza a pesar tanto como la capacidad de cálculo.

La escala del proyecto desborda el debate habitual

Public Citizen describió el impacto del complejo con una fórmula difícil de suavizar y lo calificó de “absolutamente enorme”. No es solo una discusión sobre una obra industrial en Texas, sino sobre el tipo de infraestructura que exige la inteligencia artificial cuando pasa del laboratorio a la operación masiva.

Tampoco se trata de un caso aislado dentro de una discusión más amplia sobre el gasto eléctrico de las tecnológicas, donde cada nuevo salto de capacidad obliga a preguntar de dónde saldrá la energía y qué coste climático arrastra.

El dato que queda al final tiene una contundencia incómoda. Una instalación asociada al auge de la inteligencia artificial podría emitir 33 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, más del doble de los 16 millones atribuidos a James H. Miller Jr. en Alabama.

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