Amazon pagará una central nuclear de 960 MW en Indiana y será su primer cliente eléctrico

Amazon se suma a X-energy y American Electric Power para financiar una central nuclear de 960 MW en Indiana, que se conectará a la red pública y abastecerá también a sus instalaciones.

22 de octubre de 2026 a las 16:19h
Amazon pagará una central nuclear de 960 MW en Indiana y será su primer cliente eléctrico
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Amazon ya no busca solo servidores o centros de datos. Ahora ha acordado ayudar a pagar una central nuclear de 960 megavatios en Indiana y será, además, el primer cliente que comprará su electricidad.

Indiana recuperará suelo industrial con 12 reactores pequeños

El proyecto aparece junto a X-energy y American Electric Power, pero el dato que más pesa está en el mapa. Los 12 reactores modulares Xe-100 se instalarán en los terrenos de la antigua central de carbón Breed Generating Station, en el condado de Sullivan, como si una vieja infraestructura fósil cambiara de oficio sin moverse de sitio.

Cada reactor aportará 80 megavatios de potencia nominal y el conjunto sumará 960 megavatios. American Electric Power, a través de su filial Indiana Michigan Power, asumirá la operación de la planta.

Hay una cifra que ayuda a medir la escala. El acuerdo de Indiana es tres veces mayor que el primer pacto firmado entre Amazon y X-energy, el que abrió esta alianza antes de que Indiana se convirtiera en su segundo proyecto dentro del plan nuclear de la compañía en Estados Unidos.

Amazon quiere energía firme mientras la red sigue siendo pública

La planta no funcionará como una isla reservada para una tecnológica. Se conectará a la red pública y dará servicio tanto a la red regional como a las instalaciones de Amazon, una combinación que retrata bien la tensión de fondo entre consumo privado y suministro compartido.

Ese movimiento encaja con una meta de largo alcance. Amazon aspira a poner en marcha más de cinco gigavatios de nueva capacidad nuclear en Estados Unidos para 2039 junto a X-energy, después de haber situado el primer proyecto en la Cascade Advanced Energy Facility del estado de Washington.

De hecho, la apuesta no empezó ayer.

En 2024, Amazon aportó 700 millones de dólares a X-energy en una de sus rondas de financiación. Un portavoz de la empresa llegó a resumir esa línea de inversión con una frase amplia al asegurar que Amazon está "invirtiendo miles de millones en proyectos de energía nuclear".

La presión energética de las grandes tecnológicas ya había aflorado en debates sobre red y suministro, como muestran análisis recientes sobre límites físicos del despliegue eléctrico. En ese contexto, asegurar generación estable deja de ser una cuestión secundaria y pasa al centro del negocio.

El reactor usa helio y TRISO, pero aún no existe uno comercial en marcha

El Xe-100 emplea helio como refrigerante y combustible TRISO, con un diseño que permite refrigeración por aire, por agua o mediante una combinación de ambos. Sobre el papel, esa flexibilidad técnica suena útil para adaptar la planta a distintos entornos operativos.

Pero aquí aparece la contradicción que vuelve más interesante el anuncio.

Estados Unidos todavía no ha puesto en marcha ningún reactor modular pequeño comercial operativo. X-energy tampoco ha construido un reactor operativo de ningún tamaño, de modo que Indiana nace sobre una tecnología prometida a gran escala, aunque todavía no probada en servicio comercial.

Ese desfase entre ambición y calendario también se ve en Texas. El primer proyecto de X-energy, una planta para Dow Chemical en Seadrift compuesta por cuatro reactores, sigue en las fases finales de revisión ante la Comisión Reguladora Nuclear, mientras la construcción de la instalación Cascade en Washington no se espera hasta finales de esta década.

La historia, por tanto, no trata solo de megavatios.

El empleo local puede llegar antes que la electricidad

El proyecto podría crear más de 1.000 puestos de trabajo durante la construcción y más de 100 empleos permanentes cuando la planta entre en operación. Para una antigua zona de carbón, ese detalle convierte la transición energética en algo más tangible que un debate sobre tecnología avanzada.

También ayuda a entender por qué este tipo de anuncios se leen a la vez como política industrial y como estrategia eléctrica, igual que ocurre en otras discusiones sobre reactores modulares para centros de datos. No se trata solo de alimentar máquinas, sino de decidir qué territorios alojan la próxima infraestructura crítica.

X-energy sitúa una posible fecha de finalización tan pronto como a mediados de la década de 2030, aunque la propia empresa admite que el calendario podría cambiar conforme avance el proyecto. Entre tanto, el dato más incómodo sigue intacto, porque Amazon ya ha reservado la energía de una central que todavía pertenece al terreno de los planes y a una tecnología que Estados Unidos aún no ha estrenado en versión comercial.

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