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Entrar en el mercado laboral se parece cada vez menos a mandar un currículo y esperar respuesta, sobre todo para quienes aún no tienen experiencia.
Amazon quiere cubrir 30.000 empleos para jóvenes británicos hasta 2030 sin pedir experiencia previa ni currículo, con sueldos equivalentes a más de 36.000 euros anuales a jornada completa. El programa Amazon Youth Promise incluye contratos permanentes, temporales y 10.000 plazas de experiencia laboral concentradas en operaciones logísticas.
El empleo de entrada cae justo cuando más falta hace
Casi un millón de jóvenes del Reino Unido ni estudia ni trabaja, mientras en España esa situación afecta al 11,5% de la población de 15 a 29 años según el INE en 2025.
La paradoja salta a la vista. En pleno debate sobre la inteligencia artificial, algunas grandes empresas vuelven a abrir la puerta de entrada a quienes llegan por primera vez, aunque los estudios dibujan un mercado más áspero para los perfiles principiantes.
Una investigación de la Universidad de Stanford detecta un 19% menos de empleo entre jóvenes en ocupaciones expuestas a la inteligencia artificial. A la vez, un estudio de Revelio Labs observa que cae la demanda de principiantes mientras crece la de profesionales experimentados.
Otra fotografía complica el diagnóstico.
Un estudio de la Universidad de Yale no encuentra pruebas de un impacto generalizado de la inteligencia artificial en el empleo. Eso no borra las señales de enfriamiento en ciertos puestos de entrada, pero sí obliga a mirar el problema con más detalle y menos automatismos.
Reino Unido quiere abrir 200.000 puertas en tecnología
El 21 de octubre, el Gobierno británico publicó su Digital and Technologies Jobs Plan con una meta de 200.000 empleos tecnológicos de entrada durante la próxima década, unos 20.000 al año. Microsoft, Cisco, IBM y otras empresas ya han comprometido más de 10.000 oportunidades de experiencia profesional y prácticas.
Ahí encaja también el giro del empleo junior, donde varias compañías empiezan a pedir menos rutina repetitiva y más capacidad para trabajar con herramientas automáticas. El movimiento no elimina el cuello de botella inicial, pero cambia la clase de primer empleo que aparece.
En ciberseguridad, por ejemplo, la proporción de anuncios abiertos a candidatos con menos de un año de experiencia cayó del 25% en 2022 al 16% en 2025. Además, el 64% de esas ofertas exigía entre dos y seis años de experiencia, una barrera difícil de salvar para quien apenas intenta entrar.
Las grandes compañías vuelven a contratar, pero no de cualquier manera
Nickle LaMoreaux, responsable de recursos humanos de IBM, anunció en febrero que la multinacional pretende triplicar las contrataciones estadounidenses de profesionales de nivel inicial durante 2026, incluidos los desarrolladores de software. Salesforce también movió ficha en mayo con su programa Builder, pensado para incorporar a 1.000 graduados y estudiantes en prácticas en ingeniería, producto, ventas y tareas relacionadas con Agentforce.
PwC recibió unas 60.000 solicitudes para aproximadamente 2.000 puestos de entrada de su promoción británica de 2026. La cifra dice mucho sin necesidad de adornos, porque convierte cada vacante en una carrera con decenas de aspirantes por plaza.
También asoma aquí la marcha atrás tras automatizar, una pista de que recortar tareas de entrada no siempre resuelve lo que promete. Cuando una empresa necesita incorporar talento joven otra vez, suele descubrir que formar a alguien sigue siendo parte del trabajo.
La productividad sube, pero el acceso no se reparte igual
Un análisis del National Bureau of Economic Research sobre 5.179 agentes de atención al cliente muestra que el uso de un asistente de inteligencia artificial elevó la productividad un 14% de media. Entre los trabajadores principiantes o menos cualificados, la mejora llegó al 34%.
Ese dato introduce una tensión difícil de ignorar. La herramienta ayuda más a quien empieza, pero el mercado levanta más filtros justo en el escalón de entrada, como si la tecnología mejorara el rendimiento de los novatos al mismo tiempo que encarece su oportunidad de demostrarlo.
Al final, el problema no siempre parece ser si la inteligencia artificial sustituye a los jóvenes, sino quién les da la primera oportunidad de aprender a trabajar con ella.