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Wall Street ya no discute tanto si Tesla y SpaceX encajan como cuándo podrían anunciarlo. Barclays sitúa ese posible movimiento antes de la junta general anual de Tesla del 6 de diciembre de 2026 y avisa de que el calendario importa casi tanto como la operación.
La firma británica sostiene que la fusión ha pasado a formar parte de la expectativa generalizada. Dan Levy, analista de Barclays, cree que un anuncio a finales de octubre o incluso a principios de noviembre complicaría cada vez más su aprobación dentro del marco de esa junta.
El calendario puede pesar tanto como la propia fusión
Hay un detalle que vuelve menos teórica esa advertencia. Barclays recuerda que alrededor del 11% del total de votos en circulación en la junta general anual de Tesla de 2025 fueron votos no emitidos por intermediarios y, en la práctica, computan como votos en contra.
Ese 11% introduce una fricción muy concreta en cualquier votación corporativa. Si Tesla quiere sacar adelante una integración con SpaceX, la participación accionarial deja de ser un trámite y se convierte en una pieza central de la operación.
En Nueva York, a las 17:00 horas, las acciones de Tesla se mantuvieron sin cambios. SpaceX registró un ligero descenso.
Los negocios ya llevan tiempo cruzándose
El posible anuncio no nace de la nada. En enero ya trascendió que SpaceX contempló una fusión con Tesla antes de adquirir xAI, una secuencia que sugiere que el encaje entre las empresas no apareció de repente en un informe de analistas.
Más allá de los despachos, las relaciones ya pasan por compras, clientes y producción compartida. SpaceX ha comprado camionetas Tesla Cybertruck por más de 100 millones de dólares y xAI figura entre los principales clientes de las baterías industriales de Tesla.
También está Terafab, el proyecto conjunto de fabricación de chips para vehículos eléctricos, robotaxis y robots Optimus de Tesla, además de satélites orbitales de inteligencia artificial de SpaceX. Ese cruce industrial ya había aparecido en la megafábrica de chips que articula buena parte de esa cadena.
"Aunque es posible que el momento del anuncio de la fusión entre TSLA y SPCX se retrase hasta finales de octubre o, tal vez, incluso hasta principios de noviembre, creemos que ese retraso podría complicar cada vez más la aprobación de la fusión en el marco de la junta general anual" - Dan Levy, analista de Barclays
Elon Musk, director ejecutivo, ha descrito ese vínculo con una frase corta y bastante reveladora. En una conferencia de resultados señaló que Tesla se solapa con SpaceX "en tantos frentes", una manera de resumir una relación que ya mezcla vehículos, energía, chips y capacidad orbital.
La integración no empieza en las palabras, sino en las compras
Resulta difícil separar del todo las fronteras cuando una empresa compra flotas de la otra, otra firma del mismo entorno adquiere sus baterías y ambas comparten piezas de la misma infraestructura tecnológica. Algo parecido ya asomaba en la fusión con xAI, donde SpaceX también funcionó como plataforma de integración.
SpaceX completó este año una oferta pública inicial récord. Ese dato añade otra capa al momento elegido, porque una compañía recién salida a bolsa no llega a una fusión con la misma inercia ni con los mismos equilibrios que una empresa cerrada.
Al final, la tensión no está solo en si Tesla y SpaceX comparten intereses, algo que ya parece visible, sino en si ese encaje logra superar el peaje de una votación donde un 11% de papeletas ausentes puede contar, de hecho, como un no.