Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Bill Gates probó Claude Code en 2026 y salió con una frase que resume un cambio de época.
"Ahora estas cosas son, en un sentido relevante, mejores que yo. ¿Qué demonios?" - Bill Gates, empresario
No habla de un chatbot que sugiere líneas sueltas, sino de un agente de programación capaz de leer archivos, modificarlos, ejecutar comandos, lanzar pruebas y corregir sus propios errores. Ahí está la diferencia que impresiona incluso a alguien que vivió desde dentro varias décadas de informática.
Gates colocó a Claude Code junto a dos giros que marcaron su memoria
Para Gates, este sistema entra en una lista muy corta. Identificó la interfaz gráfica de 1980, una demostración de inteligencia artificial en 2022 y Claude Code este año como los tres saltos informáticos que más le han impresionado.
La comparación no es menor, porque junta tres momentos muy distintos de la relación entre humanos y máquinas. Primero cambió la manera de usar un ordenador, luego la forma de conversar con él y ahora empieza a cambiar quién escribe el código que lo hace funcionar.
Claude Code ya actúa como algo más que un asistente
Un programador tradicional lee, toca archivos, prueba, falla y vuelve atrás. Claude Code hace esa secuencia también, y por eso la sensación no es la de estar ante una ayuda puntual, sino ante una herramienta que entra en el flujo completo del trabajo, como ya ocurrió con commits públicos en GitHub.
Ahí aparece una vieja pregunta con ropa nueva. Si una máquina no solo propone, sino que ejecuta, comprueba y rectifica, el oficio empieza a desplazarse desde escribir cada línea hacia decidir qué problema merece resolverse y cómo supervisar el resultado.
Amodei puso una cifra que empuja el debate
Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, lanzó un pronóstico muy concreto. Sostuvo que la inteligencia artificial escribiría el 90% del código en pocos meses.
Ese 90% no describe una ayuda marginal, sino un reparto distinto del trabajo. La cifra sugiere que el teclado podría dejar de ser el centro visible del oficio para ceder protagonismo a la revisión, la arquitectura y el criterio.
Quizá por eso la reacción de Gates resulta tan reveladora.
No se impresionó solo por la velocidad ni por la comodidad. Lo que parece haberle descolocado es ver una herramienta que enlaza varias tareas encadenadas, una condición que también explica por qué el código en Anthropic ya se ha convertido en terreno de discusión sobre cuánto espacio seguirá siendo exclusivamente humano.
Entre la interfaz gráfica de 1980, la demostración de 2022 y Claude Code en 2026 hay más de cuatro décadas de distancia. Aun así, Gates las coloca en la misma estantería, y eso dice mucho de la magnitud que atribuye a una máquina capaz de leer, escribir, probar y volver sobre sus propios fallos.