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La advertencia no mira solo a las empresas de moda ni a una corrección pasajera. Capital Economics cree que el estallido de una burbuja ligada a la inteligencia artificial podría golpear a las bolsas mundiales, empujar ligeramente al alza algunos bonos soberanos y debilitar al dólar estadounidense.
John Higgins, asesor económico jefe de la firma, sitúa el foco en Estados Unidos. Para él, hay “numerosas señales” de que el mercado ya transita las etapas finales de esa burbuja y el punto de ruptura estaría en la renta variable estadounidense.
El golpe más fuerte caería sobre Wall Street
El epicentro del estallido probablemente estará en el mercado de acciones de EE.UU. Higgins lo escribió de forma literal al resumir su escenario central para una corrección que, si llega, nacería allí antes de extenderse al resto del mundo.
La previsión da una idea de la magnitud. Capital Economics espera que el S&P 500 cierre 2027 en 6.500 puntos, un 21% por debajo de su propia previsión para finales de 2026, que coloca al índice en 8.250.
Hay un dato histórico que enfría cualquier tentación de mirar hacia otro lado.
Higgins calcula que la caída entre el máximo y el mínimo podría rondar al menos el 30%. No sería una rareza estadística, porque un descenso de esa dimensión ya apareció siete veces en el último siglo, una frecuencia suficiente para recordar que las burbujas no siempre avisan con un estruendo previo.
Fuera de Estados Unidos el daño sería menor
Capital Economics no dibuja el mismo nivel de impacto para todos los mercados. Higgins sostiene que las consecuencias fuera de Estados Unidos probablemente serían más limitadas porque esas plazas bursátiles cargan con menos peso tecnológico en sus índices.
Esa diferencia importa más de lo que parece. Cuando una parte del mercado concentra la narrativa de crecimiento, también concentra buena parte del riesgo, algo que ya asomó en las pérdidas bursátiles de junio, donde el ajuste se cebó con los grandes nombres vinculados a la IA.
Los bonos ganarían algo de aire y el crédito lo tendría más difícil
Capital Economics prevé que los rendimientos de los bonos a 10 años de los mercados desarrollados bajen ligeramente para finales de 2027. En lenguaje de mercado, eso equivale a un pequeño refugio en deuda soberana cuando las acciones dejan de parecer invencibles.
No todos los bonos saldrían igual de bien parados. Higgins espera cierto impacto en la deuda corporativa de Estados Unidos porque los diferenciales de crédito son muy reducidos, una señal de que los inversores apenas exigen colchón extra para asumir riesgo empresarial, una situación que también late detrás de la financiación con bonos que acompaña la carrera por la infraestructura de IA.
El dólar también entraría en la sacudida
Higgins prevé que el dólar se debilite si estalla la burbuja.
Su argumento parte de una comparación incómoda. A su juicio, la divisa estadounidense está hoy más sobrevalorada que después de la crisis puntocom, de modo que un ajuste en las expectativas sobre la IA no solo tendría traducción en acciones y bonos, también en el precio global del dinero.
La imagen final no está en un laboratorio ni en un centro de datos, sino en una cifra muy conocida por cualquier inversor. Entre los 8.250 puntos previstos para el S&P 500 a finales de 2026 y los 6.500 que Capital Economics dibuja para el cierre de 2027 cabe una corrección del 21%, con la posibilidad añadida de una caída de al menos el 30% desde el máximo hasta el mínimo.