China lanza Waico en Shanghái con 29 países y Xi Jinping pide una IA «segura y controlable»

China presentó la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial con 29 países y 5.000 plazas de formación para países en desarrollo.

18 de julio de 2026 a las 18:48h
China lanza Waico en Shanghái con 29 países y Xi Jinping pide una IA «segura y controlable»
China lanza Waico en Shanghái con 29 países y Xi Jinping pide una IA «segura y controlable»

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La inteligencia artificial ya tiene en Shanghái una nueva mesa de coordinación internacional.

China lanzó este viernes la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, Waico, con 29 países en el arranque. La presentación coincidió con la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial, donde Xi Jinping acudió por primera vez como presidente a este foro.

Xi Jinping situó la IA en el terreno de la gobernanza global

No es un detalle menor que el anuncio llegara con una apelación directa al llamado sur global. Xi Jinping defendió que la iniciativa convierte en realidad una visión planteada hace un año y la presentó como una respuesta a esa demanda de mayor peso en la discusión internacional sobre la inteligencia artificial.

"Nuestra visión de hace un año es ahora una realidad" - Xi Jinping, presidente de China

El acuerdo fundacional se apoya en los principios de la Carta de Naciones Unidas y propone una inteligencia artificial beneficiosa, segura y justa, centrada en las personas. Ahí aparece una idea de fondo que va más allá de la tecnología y entra de lleno en el reparto del poder para fijar reglas comunes.

Además, Xi Jinping reclamó un sistema de gobernanza global justo e igualitario.

La seguridad apareció como argumento y también como frontera política

Durante su intervención, Xi Jinping abordó los riesgos de la inteligencia artificial y pidió mantenerla siempre bajo control humano. En ese mismo marco, exigió reforzar la conciencia sobre esos riesgos para garantizar que la IA sea segura y controlable.

"Debemos reforzar nuestra conciencia sobre los riesgos y garantizar que la IA sea segura y controlable" - Xi Jinping, presidente de China

La discusión no quedó solo en el terreno técnico. Cuando Xi Jinping sostuvo que no se debe poner la seguridad de un país por encima de la de otros, dejó una alusión reconocible a las restricciones de Estados Unidos sobre la exportación de tecnología, una disputa que ya condiciona chips, modelos y acceso a infraestructura crítica.

Esa tensión sobre quién fija límites recuerda debates recientes sobre gobernanza internacional de la IA, donde el foco ya no está solo en la capacidad de los sistemas, sino en quién decide cómo se usan.

La organización nació con socios diversos y una oferta de formación

Entre los firmantes figuran Rusia, Kazajistán, Laos, Pakistán, Indonesia, Brasil, Cuba y Venezuela. La lista dibuja una coalición amplia en lo geográfico y bastante nítida en su voluntad de construir espacios de cooperación fuera de los marcos dominados por Washington y Bruselas.

China anunció 5.000 oportunidades de formación en inteligencia artificial para países en desarrollo.

Después llegaron los programas de cooperación para Hispanoamérica y el Caribe, el sudeste asiático, África y los países árabes. No hablamos solo de normas o declaraciones, sino también de capacitación, influencia técnica y creación de redes, algo que ya pesa tanto como la infraestructura mundial de IA en la competencia internacional.

La ONU puso sobre la mesa un riesgo muy concreto

António Guterres, secretario general de la ONU, pidió evitar que la inteligencia artificial quede en manos de un puñado de empresas o países. La frase encaja con una paradoja visible en Shanghái, porque mientras se invoca una IA centrada en las personas, la batalla real sigue pasando por quién concentra datos, capacidad de cálculo y poder regulatorio.

Waico echó a andar con 29 países y con una idea insistente de control humano, pero también con una fricción difícil de disimular. La inteligencia artificial se presenta como cooperación global al mismo tiempo que avanza en medio de vetos tecnológicos, bloques políticos y una pelea abierta por decidir quién escribe las reglas.

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