China pide introducir la IA por fases y avisar antes a los trabajadores mientras 700 millones ya usan IA generativa

El Consejo de Estado publica 18 medidas para aplicar IA gradualmente en sectores con mucha mano de obra, avisar a empleados afectados y facilitar su reconversión profesional.

25 de octubre de 2026 a las 10:26h
China pide introducir la IA por fases y avisar antes a los trabajadores mientras 700 millones ya usan IA generativa
China pide introducir la IA por fases y avisar antes a los trabajadores mientras 700 millones ya usan IA generativa

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China quiere correr en inteligencia artificial sin convertir esa carrera en un ajuste brusco de empleo. El Consejo de Estado publicó este viernes 18 medidas que piden introducir la IA de forma gradual en los sectores con mucha mano de obra, avisar con antelación a los trabajadores afectados y facilitar su reconversión profesional.

Pekín intenta frenar el golpe laboral mientras acelera la automatización

No es una advertencia menor. El propio documento reconoce el riesgo de desplazamiento laboral ligado a la automatización y plantea mecanismos de alerta para detectar posibles episodios de desempleo a gran escala.

La tensión aparece muy pronto en los puestos más repetitivos. Operarios de cadenas de montaje, auxiliares administrativos y contables de nivel inicial ya forman parte de las ocupaciones donde la expansión de la IA empieza a dejar huella, una situación que encaja con debates parecidos sobre tareas repetitivas en el empleo.

Gong Piming, investigador de la Academia China de Investigación Macroeconómica, puso el foco en una dificultad muy concreta. A su juicio, la legislación y las políticas laborales avanzan más despacio que la tecnología, y esa diferencia abre lagunas en la protección de los trabajadores.

Ahí entra otro problema menos visible y muy cotidiano. Gong Piming también señaló los efectos de la gestión algorítmica del personal, desde jornadas más intensas hasta evaluaciones del rendimiento sin garantías claras sobre cómo decide el sistema.

Más de 700 millones de personas usaron IA generativa en China durante el primer semestre de 2026.

El empleo no desaparece igual en todas partes ni para todos

Esa cifra, superior a la mitad de la población del país, ayuda a entender por qué el debate ya no cabe solo en laboratorios o despachos ministeriales. Cuando una tecnología alcanza esa escala, sus efectos acaban rozando la fábrica, la oficina y también el modo en que una empresa contrata, mide y reemplaza tareas.

Pan Helin, asesor de un comité de expertos del Ministerio de Industria, describió un mercado laboral que no se encoge de una sola pieza. Mientras las fábricas tradicionales recortan determinados puestos, crece la demanda de profesionales especializados en IA y en economía verde, un giro que recuerda otros cambios recientes en la reasignación de funciones.

El matiz importa porque las directrices no intentan frenar la tecnología, sino amortiguar su coste social. Por eso incluyen medidas contra la discriminación algorítmica en la contratación y contra vulneraciones de la privacidad y del derecho al descanso, aunque no fijan obligaciones generales ni plazos concretos para las empresas.

Sin plazos, la cautela oficial convive con una ambigüedad difícil de ignorar. El Gobierno reconoce el problema, pero deja buena parte de la ejecución en terreno todavía impreciso, justo cuando los cambios ya afectan a perfiles de entrada que suelen funcionar como puerta de acceso al mercado laboral.

La rivalidad con Estados Unidos aprieta justo donde falta protección

Al fondo de estas directrices hay una doble presión. Pekín intenta sostener el empleo y modernizar su economía al mismo tiempo, pero esa estrategia también está condicionada por la competencia con Estados Unidos por el liderazgo en IA y por las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados.

China quiere desarrollar sus propias capacidades tecnológicas mientras limita el coste laboral de esa transición. Esa combinación explica que el mensaje oficial pida prudencia a las empresas justo cuando el país acelera su apuesta por automatizar procesos y reducir dependencias externas.

La imagen final no es la de una pausa, sino la de un equilibrio incómodo. En el mismo país donde más de 700 millones de personas ya usan IA generativa, las normas todavía llegan sin calendario obligatorio para proteger a quienes pueden perder primero su sitio.

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