'Codex Micro' de OpenAI sale por 230 dólares y convierte la IA en un teclado con joystick, luces y macros

OpenAI lanza su primer producto físico con Work Louder: Codex Micro, un teclado de 230 dólares con 13 interruptores, joystick, dial de razonamiento y versiones USB-C y Pro con Bluetooth.

31 de julio de 2026 a las 09:47h
'Codex Micro' de OpenAI sale por 230 dólares y convierte la IA en un teclado con joystick, luces y macros
'Codex Micro' de OpenAI sale por 230 dólares y convierte la IA en un teclado con joystick, luces y macros

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OpenAI ha decidido que su primer producto físico no sea un visor ni un altavoz, sino un teclado. Codex Micro cuesta 230 dólares y convierte parte del trabajo con agentes de IA en algo mucho más manual, casi de sobremesa, con teclas, colores y un mando físico entre los dedos.

OpenAI llevó Codex Micro del escenario a la tienda en apenas 16 días

El dispositivo se presentó el 29 de junio en la feria mundial de ingenieros de inteligencia artificial de San Francisco y salió a la venta el 15 de julio.

No llega solo. Codex Micro está fabricado junto a Work Louder, que ya había colaborado con esa misma firma en productos para Figma y Framer, de modo que este teclado nace en una línea de trabajo que ya tenía dos antecedentes claros.

Su aspecto también deja ver qué clase de aparato quiere ser. El chasis es de aluminio mecanizado e integra trece interruptores mecánicos de bajo perfil, un mando giratorio con clic, un sensor táctil para seis capas programables y un joystick analógico.

Las teclas cambian de color mientras el agente piensa o termina

Seis teclas de Agente se iluminan con el estado en tiempo real de cada tarea, de manera que el usuario puede saber de un vistazo si Codex está pensando, ejecutándose, esperando o ya ha terminado.

"Seis teclas de Agente se iluminan con el estado en tiempo real de cada tarea de Codex, para saber de un vistazo si está pensando, ejecutándose, esperando o ha terminado; el joystick permite lanzar flujos de trabajo habituales como revisar una solicitud de cambios, depurar un error o refactorizar código; y las teclas de comando reúnen acciones frecuentes como aceptar, rechazar, activar el micrófono o abrir una conversación nueva". - OpenAI, web de compra

Ahí aparece una pequeña inversión de papeles que resulta llamativa. La inteligencia artificial, que suele prometer interfaces invisibles, aquí depende de luces, pulsaciones y un joystick para tareas tan concretas como revisar cambios, depurar errores o refactorizar código.

Además del joystick, el dispositivo incluye un dial para modificar el nivel de razonamiento del modelo y un pack con 32 teclas intercambiables con la iconografía del asistente. En otro artículo sobre la expansión de Codex, ya se veía hasta qué punto estas herramientas intentan salir del cuadro de texto y ocupar más espacio en la rutina diaria de los desarrolladores.

El teclado también hereda costumbres del mundo maker

Debajo de esa capa comercial hay una base muy conocida por quienes personalizan periféricos. El teclado funciona sobre el firmware libre QMK y la utilidad VIA, lo que permite reasignar teclas y crear macros sin quedar atado a un esquema cerrado.

"Basta con activar la función en el firmware y reproducirlas pulsando una combinación concreta". - Documentación oficial de QMK

Esa compatibilidad cambia bastante el sentido del producto. No se trata solo de un accesorio con iconos de IA, sino de una superficie programable que puede adaptarse a hábitos concretos de trabajo, desde atajos mínimos hasta secuencias enteras de acciones.

En el modelo básico, la conexión llega por USB C. La versión Pro añade Bluetooth y una batería de 2.100 mAh, además de compatibilidad con Mac, Windows, iOS, Android y Linux.

Mientras vende un teclado, OpenAI libra otra batalla por el diseño

Hay otra capa menos cómoda alrededor de este lanzamiento. OpenAI está inmersa en una batalla legal con Apple por el uso supuestamente indebido de secretos de diseño de hardware.

Al mismo tiempo, la compañía desarrolla otro dispositivo de hardware junto a Jony Ive, exdiseñador jefe de Apple. Ese cruce ya había aparecido al hablar de un aparato sin pantallas con el que la empresa explora otra vía muy distinta a la del teclado.

El contraste queda servido en el propio escritorio. Por 230 dólares, OpenAI ha elegido estrenar su catálogo físico con un objeto lleno de interruptores, macros y capas programables, justo cuando su nombre también aparece en una disputa sobre cómo debe diseñarse ese mismo hardware.

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