EE.UU. bloquea Fable 5 y Mythos 5 en Europa y expone la dependencia de la IA avanzada

Washington suspende el acceso de ciudadanos no estadounidenses a Fable 5 y Mythos 5 por seguridad nacional, dejando a Europa ante su dependencia de modelos de IA creados en EE.UU.

17 de junio de 2026 a las 09:16h
EE.UU. bloquea Fable 5 y Mythos 5 en Europa y expone la dependencia de la IA avanzada
EE.UU. bloquea Fable 5 y Mythos 5 en Europa y expone la dependencia de la IA avanzada

Europa tardó tres días en descubrir lo frágil que puede ser su acceso a la inteligencia artificial más avanzada.

La Administración de Estados Unidos ha activado una directiva de control de exportaciones para suspender todo acceso a Fable 5 y Mythos 5 a ciudadanos no estadounidenses, amparándose en motivos de seguridad nacional. El golpe no afecta solo a dos productos concretos, porque retrata una dependencia que llevaba tiempo creciendo casi en silencio.

El veto llegó cuando Europa ya usaba modelos ajenos

Germán Rigau, director adjunto del Centro Vasco de Tecnología de la Lengua, no se muestra sorprendido ante el bloqueo.

"Se veía venir, no es ninguna sorpresa." - Germán Rigau, director adjunto del Centro Vasco de Tecnología de la Lengua

La advertencia encaja con un mapa industrial muy concentrado. Las compañías que hoy fabrican los modelos más punteros son Anthropic, OpenAI, Google, Meta y SpaceX, todas estadounidenses, mientras que en Europa apenas destacan DeepMind, ya integrada en Google, y la francesa Mistral, creadora de Le Chat.

Juli Ponce Solé, catedrático de Derecho Administrativo de la Universitat de Barcelona y especialista en IA, sitúa ahí el verdadero problema. Depender de modelos estadounidenses de última generación es un riesgo regulatorio y geopolítico, no solo comercial, sostiene, porque una administración, un banco o un servicio sanitario puede integrar uno de estos sistemas y quedarse sin acceso por una decisión tomada en Washington.

Anthropic abrió una puerta y Washington la cerró

Mythos Preview apareció en abril, y Anthropic creó el programa Glasswing para ceder ese modelo a empresas escogidas antes de abrirlo al público. La idea consistía en parchear sistemas con antelación, precisamente porque la empresa alertaba de que hackers podrían usar esa capacidad con consecuencias severas para la economía y la seguridad nacional.

Ahí surge una de las contradicciones más llamativas. El único indicio de peligro que el Gobierno estadounidense ha trasladado a Anthropic procede de un informe impulsado por Amazon, y la propia compañía replica que ese riesgo es muy específico y que otros sistemas, entre ellos ChatGPT 5.5, ya ofrecen esa misma capacidad.

Anthropic intenta ahora desbloquear el asunto en Washington.

El episodio conecta con las trabas para auditar Mythos, una escena que deja a Europa mirando desde fuera incluso cuando quiere evaluar riesgos. También recuerda el acceso restringido con el que la empresa había manejado el modelo desde su presentación inicial.

La factura no se mide solo en tecnología

María Grandury, fundadora de SomosNLP e investigadora en la Universidad Politécnica Federal de Lausana, resume la derivada estratégica con una frase incómoda. Lo que Estados Unidos define como un problema de su seguridad nacional acaba convirtiéndose, dice, en un riesgo para terceros que han construido servicios enteros sobre herramientas cerradas y extranjeras.

Nuria Oliver, directora de Ellis Alicante, añade otra capa menos visible y más cotidiana. El acceso a estos modelos cambia de manera repentina, incluso de forma errática, por decisiones regulatorias externas, lo que introduce incertidumbre operativa y puede empujar a organizaciones europeas a firmar acuerdos más caros con otros proveedores.

Esa presión explica por qué gana peso la diversificación. Oliver apunta que la situación crea incentivos para construir capacidades locales y puede abrir espacio a empresas europeas como Mistral, una posibilidad que ya asomaba en el avance de Mistral en Europa.

Europa pide soberanía, pero sigue lejos del cómputo

Rigau lo plantea sin rodeos y con cifras muy concretas. Estados Unidos invertirá 820.000 millones de euros, más de diez veces los 70.000 millones de los fondos de recuperación que correspondieron a Europa, mientras que proyectos españoles como Ilenia recibieron 7,5 millones y Alia, ocho.

El contraste no es solo presupuestario. En España se han impulsado Alia e Ilenia, pero ninguno ha fructificado, y Rigau sostiene que Europa no dispone hoy ni de modelos de ese nivel de cómputo ni del saber hacer necesario para construirlos a esa escala.

María Grandury apunta en la misma dirección cuando recuerda que el problema de fondo no es el bloqueo en sí, sino haberse vuelto dependientes. La pregunta incómoda no es quién cerró la puerta, sino por qué casi toda la infraestructura decisiva estaba ya al otro lado.

Regular cuesta, pero llegar tarde también cuesta

Alfonso Ureña, catedrático de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Jaén, advierte de que la supervisión regulatoria puede elevar costes y ralentizar la innovación. Pero también subraya que no existe una sola regulación, porque ahí entran la privacidad, los derechos de autor y los fallos probabilísticos que arrastran estos sistemas.

Ese matiz ayuda a entender por qué levantar alternativas europeas no depende solo del dinero. Ureña recuerda que en Alia solo han podido entrenar con datos disponibles legalmente y con fuentes documentadas, un límite que ha pesado mucho en el desarrollo del proyecto.

Rigau lo resume con una imagen dura y difícil de esquivar. Europa discute si quiere jugar este partido mientras otros ya compiten en primera, y el bloqueo de Fable 5 y Mythos 5 ha dejado esa diferencia expuesta en apenas tres días.

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