El 71,6% de los niños españoles ya usa ChatGPT o Copilot, pero el 52,3% no quiere trabajar con robots

La encuesta de Adecco a más de 1.600 menores revela que la IA ya está en la vida escolar: se usa sobre todo para deberes, estudiar e ინფორმarse.

05 de agosto de 2026 a las 17:10h
El 71,6% de los niños españoles ya usa ChatGPT o Copilot, pero el 52,3% no quiere trabajar con robots
El 71,6% de los niños españoles ya usa ChatGPT o Copilot, pero el 52,3% no quiere trabajar con robots

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La inteligencia artificial ya forma parte de la infancia española, pero no de la manera simple que a veces imaginan los adultos.

La vigésima edición de la encuesta ¿Qué quieres ser de mayor? de Adecco entrevistó a más de 1.600 niños en España de entre cuatro y 16 años y dejó una escena llena de contrastes. El 71,6% reconoce haber usado alguna vez herramientas como ChatGPT o Copilot, frente al 50,8% registrado en 2025.

La IA entró en clase antes de entrar en el discurso laboral

Entre los 10 y los 16 años, el uso sube hasta el 87%. Entre los cuatro y los nueve, baja al 47,1%, una diferencia que dibuja dos ritmos de infancia muy distintos frente a la misma tecnología.

No la usan sobre todo para jugar. El 31,7% de quienes recurren a estas herramientas lo hace para trabajos o deberes, el 15,9% como fuente de información, el 11,1% para estudiar y el 9,5% para actividades creativas.

Ahí aparece una paradoja interesante. Mientras la IA ya ayuda en las tareas cotidianas del colegio, muchos menores siguen mirando con recelo el momento en que esas máquinas compartan espacio con ellos en el trabajo.

El 52,3% no querría trabajar con robots en el futuro.

El 44,3% sí lo haría y el 3,4% responde que dependería de las circunstancias. La disposición, además, cae respecto a 2025 y en 2026 el apoyo queda en el 37,7% entre las niñas y en el 54,3% entre los niños.

Trabajar con robots divide más de lo que une

Quienes rechazan esa convivencia lo explican con razones muy concretas. Dicen que los robots quitarían puestos de trabajo o que podrían equivocarse, dos temores que cualquier adulto reconocería de inmediato en muchas conversaciones sobre automatización.

En cambio, quienes sí aceptarían trabajar con ellos destacan otra cara del asunto. Les atribuyen utilidad en tareas difíciles, peligrosas o repetitivas y valoran su rapidez, como si el robot encajara mejor como apoyo que como compañero con poder de decisión.

También el reparto por sexo deja un matiz revelador. Las niñas muestran menos disposición que los niños a compartir su futuro laboral con robots, justo cuando su uso cotidiano de herramientas digitales ya forma parte del paisaje escolar de su generación.

Las noticias que recuerdan no se parecen del todo a las de los adultos

Cuando se les pregunta por la noticia más importante del año, los menores colocan en primer lugar la presencia del hantavirus en un crucero. Detrás aparecen la guerra entre Irán y Estados Unidos y la participación de España en la Copa del Mundo.

Después asoman una gira de Bud Bunny, la visita del Papa y la corrupción de los políticos. La mezcla resulta llamativa porque junta salud, geopolítica, deporte, música, religión y desgaste institucional en una misma memoria infantil.

Más de un adulto firmaría esa lista con alguna variación.

El trabajo ideal todavía tiene acento cercano

Cuando imaginan su profesión, las niñas siguen colocando la enseñanza en primer lugar. Entre los niños, en cambio, el 20% quiere ser futbolista y mantiene ese puesto como la aspiración más repetida.

La figura del jefe ideal también habla de proximidad. El 20,8% de las niñas elegiría a su madre y el 11,3% a su profesora, mientras Aitana cae hasta la cuarta posición.

Entre los niños manda otra lógica de cercanía y fama. El 11,4% elegiría a un amigo como jefe ideal y, justo detrás, aparece Lamine Yamal con el 9,2%.

Esa convivencia entre referentes íntimos y figuras públicas recuerda que la infancia no separa del todo autoridad, admiración y afecto. Algo parecido ocurre cuando la tecnología entra en el aula, como ya contaban estas dudas sobre la IA en clase.

La oficina sigue ganando incluso entre quienes han crecido con pantallas

El 45,5% prefiere trabajar en la oficina, frente al 33% que elegiría hacerlo desde casa y el 15,9% que opta por una modalidad mixta. No deja de ser curioso que una generación acostumbrada a estudiar, hablar y entretenerse a través de pantallas siga asociando el trabajo con un lugar físico compartido.

Las niñas refuerzan aún más esa preferencia, con un 56,6% a favor de la oficina. Entre los niños, el 42,9% escogería trabajar desde casa.

Tampoco hay una ruptura total con el país de origen. El 58% prefiere desarrollar su carrera en España, el 29,5% en otro país y el 12,5% se muestra abierto a ambas opciones.

Ahora bien, la mirada internacional cambia mucho según el sexo. El 35,8% de las niñas muestra interés por vivir una experiencia profesional en el extranjero, frente al 20% de los niños, una distancia que enlaza con otras preguntas actuales sobre cómo los menores imaginan el empleo en la era de la IA.

El dato más elocuente quizá no sea que el 71,6% ya haya probado la inteligencia artificial, sino que el 52,3% no quiera trabajar con robots. Usan la máquina para hacer deberes, pero no terminan de invitarla a su futuro.

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