El Ejército de EE.UU. elige a 'Alex', el humanoide de 29 articulaciones para misiones complejas y peligrosas

El Pentágono incorpora a 'Alex' al programa xTechHumanoid: un robot con IA y control humano compartido, protección balística y actuadores resistentes a impactos.

09 de octubre de 2026 a las 18:25h
El Ejército de EE.UU. elige a 'Alex', el humanoide de 29 articulaciones para misiones complejas y peligrosas
El Ejército de EE.UU. elige a 'Alex', el humanoide de 29 articulaciones para misiones complejas y peligrosas

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El Pentágono ya no prueba solo drones o sistemas de vigilancia. Ahora quiere poner a caminar a un humanoide armado de sensores, inteligencia artificial y control humano compartido.

La pieza se llama Alex y forma parte de xTechHumanoid, una competición creada por el Ejército de Estados Unidos para localizar propuestas comerciales útiles en una capacidad emergente y levantar una base técnica sobre la que trabajar. No es un detalle menor. Cuando un programa militar deja de hablar de laboratorio y empieza a buscar proveedores, la discusión cambia de tono.

El Ejército eligió a Alex para entrar en misiones complejas

Alex lo fabrica el Instituto de Cognición Humana y de Máquinas de Florida.

El Pentágono lo describe como un robot humanoide con actuadores resistentes a impactos, protección balística y una autonomía híbrida que mezcla inteligencia artificial y control humano para misiones complejas y peligrosas. La definición dibuja una máquina pensada para entrar donde el riesgo humano resulta más alto, con una lógica que ya asoma en el trasvase de IA civil hacia usos de defensa.

Tiene 29 articulaciones.

Esa cifra importa más de lo que parece. En robótica humanoide, cada articulación añade grados de movimiento, equilibrio y adaptación al terreno, de modo que el cuerpo deja de ser una carcasa aparatosa y se acerca un poco más a tareas que exigen agacharse, cargar, girar o manipular objetos en espacios hostiles.

xTechHumanoid nació para acelerar compras, no para eternizar estudios

Desde el arranque, el proyecto xTechHumanoid buscó identificar enfoques comerciales prometedores y construir una base técnica para esta categoría emergente. La formulación encaja con una obsesión cada vez más visible en Washington, reducir el tiempo entre la idea útil y su entrada en servicio.

Alex Miller, director de tecnología del Ejército, sitúa ahí la clave del programa.

"Estamos identificando los problemas, las necesidades de la misión y las oportunidades para dotar a nuestras formaciones de la combinación adecuada de herramientas. xTech es nuestro método para analizar el panorama de la industria y acelerar la adopción de tecnologías prometedoras, en lugar de quedarnos estancados en estudios que se prolongan durante años". - Alex Miller, director de tecnología del Ejército

La frase revela una impaciencia conocida en el ámbito militar. Los ejércitos llevan décadas comprando sistemas complejos que llegan tarde, pero la inteligencia artificial ha metido otra presión en la ecuación porque el software cambia en meses y no en ciclos industriales de una década.

No llega en un vacío político.

Donald Trump ha insistido en los últimos meses en que los países de la OTAN destinen al menos un 5% de su PIB a inversión militar. Ese clima de exigencia presupuestaria ayuda a entender por qué proyectos como Alex dejan de sonar a experimento aislado y pasan a formar parte de una conversación más amplia sobre autonomía, gasto y capacidad industrial.

La competición premió cinco proyectos y empujó una línea militar clara

El Departamento de Guerra de Estados Unidos resumió el sentido de la competición con una frase directa y poco ambigua.

"Los ganadores de la competición de robótica impulsan la exploración militar de las capacidades de los humanoides". - Departamento de Guerra de los Estados Unidos

Ahí aparece la palabra decisiva, humanoides. No habla de brazos industriales encerrados en una fábrica ni de robots de almacén, sino de máquinas con forma y movilidad pensadas para operar en entornos humanos, un terreno en el que también crece el negocio global de humanoides fuera del ámbito militar.

Después, Miller encuadró el movimiento dentro de una estrategia mayor cuando explicó que los robots humanoides forman parte de un impulso más amplio hacia la autonomía para ampliar la profundidad y la amplitud de las plataformas robóticas. La idea de fondo resulta transparente, no se trata solo de construir una máquina llamativa, sino de sumar herramientas para misiones distintas con componentes que la industria pueda suministrar a escala.

Mientras en España el Ministerio de Defensa gasta más de 6 millones al año en el Falcón de Sánchez, Estados Unidos abre otra ventanilla del gasto militar y la lleva al terreno de los cuerpos mecánicos. La comparación no mide programas equivalentes, pero sí retrata dos maneras de leer la defensa, una ligada al coste político del transporte oficial y otra a la automatización de tareas peligrosas con un robot de 29 articulaciones.

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