Geoffrey Hinton alerta desde su Nobel: “Hay que tener cautela con una superinteligencia antes de saber si podría aniquilarnos”

El Nobel de Física 2024 y pionero de la IA advierte sobre desinformación, sustitución de empleos y el riesgo de perder control sobre sistemas autónomos.

13 de octubre de 2026 a las 13:09h
Geoffrey Hinton alerta desde su Nobel: “Hay que tener cautela con una superinteligencia antes de saber si podría aniquilarnos”
Geoffrey Hinton alerta desde su Nobel: “Hay que tener cautela con una superinteligencia antes de saber si podría aniquilarnos”

Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Geoffrey Hinton dejó Google y convirtió esa renuncia en una señal de alarma.

No habla un recién llegado. Hinton recibió el Premio Nobel de Física de 2024 y figura entre los pioneros de las redes neuronales y del aprendizaje profundo, dos piezas centrales en la historia reciente de la inteligencia artificial.

Hinton puso el foco donde la IA ya toca la vida diaria

Su advertencia no gira primero sobre máquinas lejanas, sino sobre problemas muy cercanos. Ahí aparecen el contenido cada vez más difícil de verificar, el reemplazo de trabajadores en varios oficios y la posibilidad de que la inteligencia artificial termine funcionando como un sistema autómata.

Hay una frase suya que condensa ese temor y que desplaza el debate desde el laboratorio hasta algo mucho más incómodo para cualquiera que use internet o viva de su trabajo.

"Hay que tener cautela con una superinteligencia antes de saber si podría aniquilarnos" - Geoffrey Hinton, Premio Nobel de Física de 2024

Antes de llegar a ese extremo, Hinton sitúa tres riesgos a corto plazo que ya tienen forma reconocible. Uno afecta a la información que circula, otro al empleo y otro a la propia autonomía de los sistemas.

El problema no empieza con robots, empieza con dudas

Cuando el contenido resulta difícil de verificar, la primera víctima no siempre es la verdad en abstracto. También lo son las rutinas cotidianas, desde distinguir una imagen fiable hasta decidir qué relato merece confianza en una conversación pública saturada.

Además, Hinton advirtió del reemplazo de trabajadores en varios oficios por sistemas de inteligencia artificial. La idea inquieta porque no apunta a una tarea aislada, sino a la entrada de estas herramientas en trabajos muy distintos.

Mientras tanto, la tercera alarma introduce un giro más profundo.

Hinton plantea la posibilidad de que la IA llegue a convertirse en un sistema autómata. Esa hipótesis cambia el tono del debate, porque ya no se trataría solo de programas útiles o problemáticos, sino de sistemas cuyo margen de control humano podría volverse más incierto.

Su renuncia a Google reforzó un debate que ya venía creciendo

La salida de Hinton de Google no fue un detalle biográfico sin más. En la práctica, convirtió sus advertencias en un gesto público difícil de separar del momento en que la inteligencia artificial empezó a abandonar los márgenes técnicos para instalarse en la discusión social.

Ese clima ya había dado pie a debates sobre los límites de unos sistemas cada vez más presentes en tareas de lenguaje y decisión. También conecta con otras alertas recientes de Hinton sobre daños inmediatos y no solo remotos.

Ahí está la contradicción que vuelve más difícil ignorarlo. Uno de los arquitectos de esta tecnología no discute solo sobre su potencia, discute sobre el precio de usarla sin saber todavía si una superinteligencia podría aniquilarnos.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía