Hay cifras que ayudan a medir una fiebre. Google pagará 920 millones de dólares al mes a SpaceX por alquilar capacidad de procesamiento para inteligencia artificial, dentro de un contrato que moviliza 110.000 tarjetas gráficas Nvidia y ronda los 30.000 millones hasta junio de 2029.
La dimensión del acuerdo no está solo en el dinero. Esas 110.000 tarjetas equivalen a lo que Nvidia coloca en el mercado mundial en aproximadamente una semana con su ritmo actual, después de que Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, revelara en octubre de 2025 un acumulado de cuatro millones de Hopper y tres millones de Blackwell enviadas desde su lanzamiento.
Google compra una semana entera de la fábrica global de Nvidia
Desde octubre de 2026, cuando el contrato entre plenamente en vigor, Google alquilará a SpaceX no solo GPUs, sino también procesadores, memoria y otros componentes asociados. Hasta entonces, el despliegue será progresivo y la factura arrancará con una tarifa reducida mientras el hardware entra en servicio.
Hay una cláusula que retrata bien la tensión del mercado. Si SpaceX no entrega las 110.000 unidades operativas antes del 30 de septiembre de 2026, Google podrá aceptar menos tarjetas con una rebaja de cuota o cancelar el acuerdo por completo.
Esa cautela convive con una urgencia evidente, porque un representante de Google admite que la demanda de Gemini Enterprise ha superado incluso sus expectativas. Cuando una empresa reserva de golpe capacidad equivalente a una semana de producción mundial, ya no habla solo de previsiones internas.
SpaceX convierte un centro de datos en una máquina de alquiler
En mayo, SpaceX ya había firmado otro acuerdo del mismo tipo con Anthropic. En ese caso, la empresa se comprometió a pagar 1.250 millones de dólares al mes hasta 2029 para alquilar la capacidad de Colossus 1, un centro de datos en Memphis, Tennessee.
Colossus 1 no nació dentro del negocio espacial. xAI lo construyó inicialmente y hoy esa empresa ya está integrada en SpaceX, mientras Elon Musk ha indicado que Colossus 2 queda reservado para xAI. La imagen resulta llamativa porque una misma estructura corporativa separa su capacidad entre uso propio y alquiler a rivales.
Ese reparto ayuda a entender por qué Google firma con una compañía que, en teoría, también juega en el tablero de la inteligencia artificial. El contrato blinda además un punto decisivo, ya que Google conserva la propiedad intelectual de sus modelos, sus contenidos y sus datos, y SpaceX no tendrá acceso a ellos.
Alphabet dispara el gasto mientras SpaceX sale a bolsa
Alphabet ya había comprometido más de 180.000 millones de dólares para infraestructura tecnológica en 2026 y anunció otros 80.000 millones adicionales. El acuerdo con SpaceX encaja en esa escala, aunque por sí solo ya tiene tamaño de presupuesto nacional para muchos países.
Mientras tanto, SpaceX iniciará la cotización de sus acciones en el mercado bursátil estadounidense dentro de una semana. La documentación presentada ante la Comisión de Bolsa y Valores apunta a una captación de 75.000 millones de dólares y a una valoración cercana a 1,75 billones, un contexto que enlaza con la integración de xAI en SpaceX.
Noventa días de preaviso bastarán para que cualquiera de las dos partes rescinda el acuerdo después del 31 de diciembre de 2026. No parece un detalle menor en un mercado donde la escasez, la demanda y el valor bursátil cambian más rápido que la obra de un centro de datos.
También hay una ironía difícil de pasar por alto. Google firma uno de los mayores cheques de la carrera por la IA para alimentar Gemini Enterprise y lo hace con una compañía que ya arrienda capacidad a Anthropic, precisamente la firma con la que mantiene otra relación de miles de millones y que aparece en la pugna por financiar a Anthropic.
Al final, la escena queda resumida en una sola cifra física y muy poco abstracta. Para sostener la demanda de Gemini Enterprise, Google ha reservado 110.000 tarjetas gráficas, casi una semana completa de la producción global que Nvidia mueve hoy.