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Hay advertencias que suenan lejanas hasta que aterrizan en una cifra. Jon Hernández, experto en inteligencia artificial, sitúa en casi mil millones los empleos en peligro en el mundo y fija otro número aún más concreto para 2030, cuando calcula que se habrán perdido 800 millones de puestos.
En España, Hernández pone el foco en una fractura previa al cambio tecnológico. El 70% de las personas de España odia su trabajo, una frase que desplaza el debate del laboratorio a la oficina, la tienda y la pantalla del ordenador.
"La IA va a llegar a hacer todo lo que hacemos los humanos. En 2030, en el mundo se van a perder 800 millones de empleos" - Jon Hernández, experto en inteligencia artificial
Los puestos júnior ya aparecen en la primera línea
No todos los empleos encajan igual en ese riesgo. Javier Ideami, divulgador sobre inteligencia artificial, señala que los puestos júnior y los trabajos basados en la repetición son los que más peligran, porque suelen concentrar tareas previsibles, rutinarias y fáciles de descomponer en patrones.
Ahí está una de las contradicciones más incómodas del mercado laboral. Justo el trabajo que durante años funcionó como puerta de entrada para aprender un oficio puede convertirse ahora en el más expuesto, algo que conecta con los empleos júnior en riesgo cuando dependen más de repetir que de decidir.
"Eso es lo que les va a salvar, porque todo ese encaje de patrones del sistema uno es el que se está reduciendo cada vez más" - Javier Ideami, divulgador sobre inteligencia artificial
La historia del salario ya mostró cuánto puede durar una sacudida
Hernández recurre a un espejo incómodo de la revolución industrial. Recuerda que hicieron falta tres décadas para recuperar los sueldos anteriores a aquella transición, después de una caída brusca que hundió los ingresos y tardó 30 años en devolverlos al nivel previo.
Dicho de otra manera, el problema no sería solo perder un puesto. También pesa cuánto tarda una sociedad en reconstruir el valor del trabajo cuando una tecnología empuja hacia abajo salarios, funciones y expectativas, una tensión que aparece también en la regulación de la IA laboral cuando las decisiones automáticas entran en contratación, rendimiento y despidos.
Treinta años no caben en un eslogan.
Entre el dato global de 800 millones de empleos amenazados y el detalle de los puestos júnior que dependen de la repetición aparece la misma pregunta de fondo. Si el trabajo más vulnerable coincide con el que muchos usan para entrar al mercado laboral, el golpe no solo afecta al empleo que hoy existe, también estrecha el aprendizaje del empleo de mañana.