IA en casa: el 40% de los niños de 11 y 12 años la usa cada semana y solo el 26% de sus padres lo sabe

Una encuesta en Francia revela una fuerte brecha entre el uso real de IA por menores y lo que perciben sus padres: el 40% de los niños de 11 y 12 años la usa semanalmente, pero solo el 26% de los padres lo sabe.

24 de octubre de 2026 a las 16:56h
IA en casa: el 40% de los niños de 11 y 12 años la usa cada semana y solo el 26% de sus padres lo sabe
IA en casa: el 40% de los niños de 11 y 12 años la usa cada semana y solo el 26% de sus padres lo sabe

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La inteligencia artificial ya forma parte de la rutina de muchos adolescentes franceses, pero en casa esa escena se ve bastante peor de lo que realmente ocurre.

Una encuesta de YouGov encargada por la ONG Interface entre el 24 y el 30 de junio a 1.138 padres y 970 menores de 11 a 17 años en Francia detecta una brecha clara entre lo que hacen los hijos y lo que creen sus padres. El 40 % de los niños de 11 y 12 años usa herramientas de inteligencia artificial de uso general al menos una vez por semana, pero solo el 26 % de los padres lo sabe.

Los padres calculan a la baja un uso que ya es cotidiano

La distancia no aparece solo en el grupo más joven.

La subestimación del uso de inteligencia artificial por parte de los padres alcanza el 12 % entre los menores de 11 y 12 años, baja al 10 % entre los de 13 a 15 y queda en el 9 % entre los de 16 a 17. No es un desfase menor, porque describe una vigilancia doméstica que llega tarde justo cuando estas herramientas entran en tareas escolares, conversaciones privadas y ratos de ocio.

Entre los menores de 11 y 12 años, el 56 % utiliza al menos un tipo de herramienta de inteligencia artificial generativa una vez por semana. En ese grupo, el 33 % usa asistentes de voz como Alexa, el 23 % recurre a funciones integradas en redes sociales y el 16 % emplea compañeros de inteligencia artificial para conversar.

Ahí entran desde ChatGPT de OpenAI y Claude de Anthropic hasta Character.AI, My AI de Snapchat y Siri.

Ese mapa de usos ayuda a entender por qué el problema no gira solo alrededor de hacer deberes con una máquina. También habla de vínculos cotidianos con sistemas que responden, acompañan y ocupan tiempo, una cuestión que ya asoma en chatbots usados como confidentes por parte de muchos jóvenes europeos.

"El chatbot de IA también es como tener un amigo disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. No se cansa y siempre está de acuerdo contigo". - Jessica Galissaire, investigadora sénior de políticas en Interface

Hablar con una máquina también ocupa más tiempo del previsto

La encuesta no mide solo acceso, también fricción.

Jessica Galissaire, investigadora sénior de políticas en Interface, vincula ese uso frecuente con una sensación de exceso difícil de ignorar. El 92 % de los usuarios de IA generativa afirma que pasa más tiempo del que le gustaría con estas herramientas.

La cifra cambia de matiz cuando se observan los productos más pegados a la conversación y a la interacción social. El 59 % de los menores que usan compañeros de inteligencia artificial y el 57 % de quienes usan herramientas integradas en redes sociales reconocen pasar más tiempo del que desean en esas plataformas.

Character.AI exige en la Unión Europea una edad mínima de 16 años para acceder a su servicio. Aun así, la propia encuesta sugiere que la frontera legal no coincide siempre con la práctica diaria, igual que ocurre en otros debates sobre control y verificación del uso escolar de la IA, como muestran los problemas para comprobar respuestas cuando estas herramientas ya forman parte del estudio.

"Que el 92 % de los usuarios de IA generativa diga que pasa más tiempo del que le gustaría con estas herramientas también, ya sabe, apunta a, no quiero hablar de adicción, pero sí a una sensación muy extendida de pasar más tiempo del previsto con ellas". - Jessica Galissaire, investigadora sénior de políticas en Interface

El apoyo a las familias no llega al ritmo de las pantallas

Muchos padres sienten que van por detrás.

Jessica Galissaire pone números a esa sensación. El 32 % se siente lo suficientemente respaldado para ayudar a sus hijos a gestionar el uso que hacen de la inteligencia artificial, el 26 % dice que recibe apoyo, pero no el suficiente, y el 42 % no se siente respaldado en absoluto.

La dificultad no depende solo de entender cómo funciona un chatbot. Galissaire recuerda que para los padres con menos competencias digitales o menos tiempo resulta todavía más complejo activar controles parentales y mantener conversaciones útiles con sus hijos sobre estas herramientas.

Esa presión acaba desplazando la responsabilidad hacia fuera. El 51 % de los padres considera que los profesores y las escuelas deben educar y proteger a los menores en el uso de la inteligencia artificial, frente al 41 % que señala a las empresas de las plataformas y al 30 % que menciona a las autoridades públicas.

Europa quiere invertir la carga de la prueba

En septiembre, la Comisión Europea presentó su propuesta EU Kids Act.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, defendió esa iniciativa con una idea central. Las plataformas, dijo, deben demostrar que son seguras por diseño cuando tratan con menores y no dejar esa carga a las familias.

La propuesta contempla límites de edad, controles parentales, medidas contra funciones adictivas, la prohibición total de redes sociales para menores de 13 años y mini cuentas supervisadas para jóvenes de hasta 15 años. Es una respuesta regulatoria amplia a un problema que en casa aparece con una imagen más simple, un hijo frente a una pantalla y unos padres que muchas veces ni siquiera saben qué herramienta tiene abierta.

Jessica Galissaire discrepa de que la edad por sí sola resuelva el problema y defiende plataformas seguras por diseño antes que prohibiciones difíciles de aplicar. Su otra advertencia va en la misma dirección que dejan los datos, porque si el 40 % de los niños de 11 y 12 años ya usa estas herramientas cada semana y solo el 26 % de sus padres lo sabe, la discusión no empieza en el laboratorio ni en Bruselas, sino bastante más cerca de la mesa del salón.

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