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La fábrica del futuro no está cambiando solo por las máquinas. También está cambiando por el sitio exacto donde nace el negocio.
Un informe de Bain & Company calcula que en 2030 casi la mitad de los ingresos de la automatización industrial estará vinculada a soluciones basadas en inteligencia artificial. La cifra desplaza el foco desde el hardware clásico hacia el software, los datos y los dispositivos conectados que actúan dentro de la operación diaria.
El valor ya no se queda solo en el control industrial
Manuel de Soto, socio de Bain & Company, pone el dedo en esa mudanza del mercado.
"Lo que está cambiando no es solo la tecnología, sino el lugar donde se genera el valor económico en el mercado" - Manuel de Soto, socio de Bain & Company
Bain estima que las aplicaciones basadas en inteligencia artificial generarán alrededor de 61.700 millones de euros de nuevo valor de mercado hasta 2030, con un crecimiento estimado del 22%. No es un ajuste menor dentro del sector, porque más del 80% de los beneficios futuros se concentrará en soluciones de software, datos, inteligencia artificial y dispositivos inteligentes instalados en operaciones de campo.
Aquí aparece una idea menos vistosa que un robot en una línea de montaje, pero más decisiva para la cuenta de resultados. Las plataformas de datos y las herramientas basadas en inteligencia artificial aportarán más de la mitad de los beneficios previstos, mientras los dispositivos inteligentes sumarán entre un 25% y un 30% adicional.
Cuando los datos entran en planta, la productividad sube
Entre el 30% y el 50%.
Esa es la mejora de productividad que consiguen las organizaciones capaces de combinar datos, software y dispositivos inteligentes. A la vez, esos mismos entornos reducen hasta un 35% los costes de mantenimiento, una pista bastante concreta de dónde está hoy la ventaja industrial.
El Foro Económico Mundial dibuja el mismo cambio desde otro ángulo. En su informe The Future of Manufacturing describe una transformación de los modelos productivos impulsada por inteligencia artificial, análisis avanzado de datos, robótica e Internet Industrial de las Cosas.
Visto así, la automatización deja de parecer una cuestión encerrada en el armario eléctrico y pasa a funcionar como una red que conecta sensores, decisiones y ajustes en tiempo real. Ese desplazamiento ayuda a entender por qué el uso empresarial de IA empieza a extenderse mucho más allá de los laboratorios y los departamentos de innovación.
El crecimiento llegará desde soluciones hechas para cada sector
No todo el mercado crecerá de la misma manera.
Bain calcula que cerca del 60% del crecimiento adicional de la automatización industrial hasta 2030 procederá de soluciones diseñadas específicamente para cada sector. Una planta química, una cadena alimentaria o una fábrica de componentes no necesitan exactamente la misma inteligencia, aunque compartan la misma promesa de eficiencia.
Eso explica que el negocio se esté moviendo hacia herramientas que entienden mejor el contexto de cada proceso y no solo hacia sistemas generales. También encaja con pruebas de IA en fábrica que ya no se miden solo por automatizar una tarea, sino por hacerlo dentro de condiciones reales de producción.
La fotografía final tiene algo de paradoja útil. La automatización industrial sigue asociándose a máquinas y equipos físicos, pero los datos de Bain dicen que el mayor trozo del valor económico saldrá de capas menos visibles, y que más de la mitad de los beneficios previstos nacerá precisamente en plataformas de datos y herramientas basadas en inteligencia artificial.