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Irlanda ya dedica casi una de cada cuatro unidades de electricidad a los centros de datos.
La cifra resume un cambio de escala que hace diez años parecía remoto. En 2025, estas instalaciones consumieron 7.663 GWh y alcanzaron el 23% de toda la demanda eléctrica del país, muy cerca del 28% que correspondió a los hogares entre consumo urbano y rural.
Dublín llevó esa presión hasta el 80% del consumo eléctrico
En la capital, el peso de esta infraestructura resulta todavía más extremo, porque en Dublín los centros de datos absorben el 80% de la electricidad total. Visto así, la nube deja de parecer algo etéreo y empieza a parecer una cuestión muy física, hecha de cables, suelo industrial y megavatios que compiten por entrar en la red.
Desde 2015 hasta 2023, el consumo eléctrico de los centros de datos en Irlanda pasó de 1,2 TWh a 6,3 TWh. En ese mismo recorrido, su cuota sobre el total saltó del 5% al 23%, una aceleración difícil de encajar en un sistema pensado para crecimientos mucho más lentos.
No todos crecieron al mismo ritmo.
Mientras el consumo de los centros de datos avanzó un 10% interanual, el resto de usuarios apenas subió un 2%. Esa diferencia ayuda a entender por qué el debate ya no gira solo en torno a la tecnología, sino también alrededor de quién paga la ampliación de la red y quién soporta sus límites.
Los hogares notaron el coste mientras el sector seguía creciendo
Ahí aparece uno de los datos más incómodos. Un estudio de Amigos de la Tierra calcula que los hogares irlandeses pagaron 360 euros de más en promedio entre 2015 y 2023 por el efecto de los centros de datos sobre el sistema eléctrico.
La discusión no se agota en la factura. Distintos estudios sitúan entre el 2,5% y el 4% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Irlanda en estas instalaciones, un impacto que acompaña a su expansión y que enlaza con subidas del precio eléctrico observadas en otros mercados cuando la demanda digital aprieta sobre la red.
"Una parte central del futuro económico y digital de Irlanda" - Jack Chambers, ministro de Gastos Públicos
Jack Chambers también ha criticado que el debate se centre en "sólo atacar a los centros de datos". Su argumento se apoya en el peso económico acumulado por el sector desde 2010, con 22.000 millones de euros aportados a la economía irlandesa, 17.000 empleos creados y 2.800 millones de euros generados en impuestos.
Irlanda intenta poner condiciones antes de conectar más megavatios
El regulador energético irlandés exige a los grandes proyectos cubrir el 80% de su demanda con nueva generación renovable irlandesa en un plazo de seis años para poder conectarse a la red. La medida retrata bien la tensión del momento, porque el país no discute si esta industria existe, sino bajo qué condiciones puede seguir enchufándose sin desplazar otros consumos.
Fuera de Irlanda, el problema tampoco resulta excepcional. En las áreas metropolitanas de Ámsterdam, Londres y Frankfurt, los centros de datos ya consumen entre el 33% y el 42% de la electricidad, una escala que encaja con los límites físicos de la IA cuando la capacidad digital crece más deprisa que las subestaciones y las líneas.
El contraste final sigue siendo el más elocuente. En 2025, los centros de datos irlandeses rozaron el consumo de todos los hogares del país, con un 23% frente al 28%, después de haber partido del 5% en 2015.