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La gran paradoja del año en la tecnología no está en los laboratorios, sino en las nóminas. Más de 130.000 empleados de empresas tecnológicas perdieron su trabajo entre enero y septiembre, un 40% más que las 92.800 bajas del mismo periodo de 2025.
Entre mayo y julio desaparecieron casi 62.000 puestos. Esa concentración en apenas tres meses ayuda a entender por qué el debate sobre la Inteligencia Artificial ha dejado de sonar teórico y empieza a tocar la puerta de perfiles muy concretos.
La IA ya empuja el ajuste mucho más allá de la amenaza abstracta
Layoffs.fyi contabilizó 97.473 empleos afectados en 111 episodios de ajuste vinculados a la IA en lo que va de año. En el primer trimestre, el 78% de los 53.230 trabajadores afectados estuvo ligado a recortes asociados a la IA, una proporción que en la pasada primavera subió al 87%, con 55.900 trabajadores implicados de un total de 55.990.
Amazon y Dell encabezan el número de despidos en los nueve primeros meses del año, con Meta muy cerca. Oracle afronta además un recorte de 21.000 puestos en este ejercicio fiscal, el 13% de toda su plantilla.
No es un movimiento uniforme.
Expertos del sector relacionan estas bajas laborales con la Inteligencia Artificial, la automatización y una digitalización cada vez más acelerada. La imagen encaja con una transformación menos visible que un gran lanzamiento de producto, pero bastante más tangible para quien ve desaparecer tareas que hasta hace poco parecían rutinarias e inevitables.
Los perfiles júnior pagan antes el precio de la automatización
Ahí aparece el dato más incómodo para quienes entran ahora en el mercado laboral. Un informe del Stanford Digital Economy actualizado en agosto sitúa el empleo de trabajadores de entre 22 y 25 años en ocupaciones expuestas a la IA un 19% por debajo del nivel esperado.
En Estados Unidos, un estudio de junio de Lightcast sobre ofertas de empleo advierte de una caída del 14% al 15% en las vacantes para desarrolladores júnior frente a las de categoría sénior tras la irrupción de ChatGPT. En España, un trabajo de agosto de Infojobs indica que el empleo juvenil expuesto y las vacantes al primer empleo entre programadores júnior se han desplomado un 41% en un año.
La puerta de entrada se estrecha.
El Barómetro de Talento Digital 2026 de Digitalent Group, presentado en el Digital Talent Summit de Madrid, añade otra capa al problema. El 51,7% de las empresas participantes prevé menos oportunidades de contratación para perfiles júnior por la adopción de IA.
Eso ayuda a leer de otra manera una frase que ya circula entre analistas del sector. “Decenas de actividades profesionales seguirán los pasos de los traductores”, advierten expertos consultados al hablar de puestos administrativos y de soporte, justo esos empleos donde muchas carreras empezaban con aprendizaje, repetición y margen para equivocarse.
El empleo no cae igual para todos y ahí está la otra mitad de la historia
No todo apunta en la misma dirección. Eric Kutcher, presidente de McKinsey para Estados Unidos, sostiene que en 2035 habrá más puestos de trabajo en el país que ahora porque la IA también está creando empleo, en especial para desarrolladores de software que ayudan a la propia IA a programar código.
La contradicción no invalida ninguno de los datos, más bien los ordena. Mientras algunos puestos de entrada pierden terreno, otros perfiles con experiencia o con capacidad para construir, supervisar y adaptar sistemas ganan peso, como ya se observa en la caída del empleo júnior en empresas que adoptan estas herramientas.
El problema es quién aguanta el puente.
Porque las cifras no describen solo un ajuste empresarial, también describen un cambio en la escalera de acceso. Si el 87% de los afectados en los ajustes tecnológicos de la pasada primavera quedó ligado a la IA y, al mismo tiempo, las vacantes júnior para programadores en España cayeron un 41% en un año, la pregunta ya no es cuántos empleos crea la tecnología, sino a quién deja entrar mientras los crea.