La inteligencia artificial parece inmaterial hasta que llega la factura eléctrica.
Un informe del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas sitúa el problema en una escala difícil de ignorar. Los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial ya consumen más electricidad que la demanda total de 180 países.
Solo diez países consumen más que los centros de datos de IA
La comparación impresiona porque invierte la imagen habitual de la tecnología como algo ligero y casi abstracto. Cuando una red de servidores supera el consumo eléctrico de 180 países y solo diez naciones quedan por encima, la conversación deja de ser solo digital y pasa a ser también material.
Además, no todas las tareas pesan lo mismo.
La generación de imágenes, vídeos o audio con inteligencia artificial consume hasta 60 veces más energía que la generación de texto. Ese dato ayuda a entender por qué el coste energético no depende solo de cuánta IA usamos, sino también del tipo de contenido que le pedimos.
Ahí aparece una paradoja cotidiana. Para el usuario, escribir una pregunta o pedir una imagen ocupa el mismo gesto en pantalla, pero detrás trabajan infraestructuras muy distintas, una diferencia que ya se aprecia en el coste ambiental de cada consulta.
La ONU advierte que la trayectoria actual no se sostiene
La Organización de las Naciones Unidas considera que la trayectoria energética actual de la inteligencia artificial es insostenible a largo plazo. No habla de un ajuste menor, sino de un modelo de crecimiento que choca con sus propios límites cuando cada salto de capacidad exige más electricidad.
La respuesta que plantea el informe combina dos frentes.
Por un lado, propone optimizar la eficiencia energética de los centros de datos. Por otro, reclama una transición hacia fuentes de energía renovable para alimentar esas infraestructuras, un debate que también aparece cuando se analizan los efectos térmicos de los centros de datos más allá del consumo eléctrico.
Las agencias de la ONU quieren cambiar cómo se usa la energía
No basta con construir más capacidad si el patrón de consumo sigue intacto. Por eso distintas agencias de la ONU trabajan en la promoción de políticas y estándares orientados a un uso más responsable de la energía en el sector tecnológico.
Ese enfoque tiene una lectura clara. La discusión sobre inteligencia artificial ya no se reduce a potencia de cálculo, velocidad o calidad de respuesta, porque ahora entra en juego cuánta energía exige cada avance y quién asume ese coste.
Hay una cifra que resume la tensión. Generar imágenes, vídeos o audio con IA puede consumir hasta 60 veces más energía que generar texto.