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La geografía laboral de la inteligencia artificial generativa en España ya dibuja un mapa desigual.
Madrid supera el 40% de trabajadores en ocupaciones altamente expuestas a esta tecnología y Cataluña aparece justo detrás. En el extremo contrario quedan Extremadura y Murcia, según el análisis de BBVA Research.
Los títulos universitarios concentran más exposición
Más del 40% de las personas con estudios superiores trabaja en ocupaciones de alta exposición, frente al 15% de quienes tienen ESO o menos. La brecha no describe solo niveles de formación, también señala qué tareas resultan más permeables a sistemas capaces de redactar, resumir, clasificar o asistir en trabajos de oficina.
Entre los 25 y los 34 años aparece la exposición media más alta.
Ese cruce entre edad y cualificación coloca en el centro a una generación que suele ocupar puestos de entrada o de consolidación profesional. No hablamos de una periferia del mercado laboral, sino de una franja que ya sostiene buena parte del trabajo técnico, administrativo y de servicios avanzados.
Hay sectores donde la exposición supera ocho de cada diez empleos
En tecnologías de la información, finanzas, seguros y actividades inmobiliarias, más del 80% del empleo se concentra en ocupaciones de alta exposición. Es una proporción que obliga a mirar más allá del tópico de la fábrica automatizada, porque aquí el foco cae sobre pantallas, documentos, análisis y decisiones cotidianas.
En ese terreno ya asomaban debates parecidos sobre uso diario de IA en el trabajo, donde la cuestión no era solo quién adopta la herramienta, sino cómo cambia la rutina de oficinas, despachos y equipos de soporte.
"Pese a que es pronto para extraer conclusiones causales, hasta ahora no se observa una relación negativa entre exposición a la IA y empleo". - Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, y Juan Ramón García, economista principal para España y Portugal de BBVA Research
La frase importa porque rompe una intuición muy extendida. Desde 2022, el empleo en España ha crecido en los cuatro grupos de ocupaciones ordenados por su grado de exposición, con más intensidad en los de exposición media alta y alta.
El empleo crece incluso en los puestos más expuestos
Las ocupaciones de alta exposición representan algo más del 30% del empleo total. Que ese bloque siga creciendo mientras aumenta la presencia de la IA introduce una contradicción incómoda para cualquier lectura simple del fenómeno.
Rafael Doménech y Juan Ramón García sitúan el debate en otro lugar.
"Aunque el efecto positivo sobre la productividad es más previsible, el impacto neto sobre el empleo dependerá de su adopción, las regulaciones, la organización empresarial y las competencias de la población". - Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, y Juan Ramón García, economista principal para España y Portugal de BBVA Research
Ahí entra una variable menos vistosa que el propio software, pero decisiva para el resultado final. Los economistas recomiendan acompañar la inversión tecnológica con cambios organizativos y formación, en línea con el plan IA360 del Gobierno.
Algo parecido aparece también en el ajuste del empleo júnior, donde la discusión gira menos sobre la desaparición inmediata del trabajo y más sobre quién asume las nuevas tareas y con qué preparación.
La clave no está solo en sustituir tareas
Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, y Juan Ramón García, economista principal para España y Portugal de la entidad, insisten en una idea concreta sobre el uso de estas herramientas.
"El objetivo es que la IA sustituya tareas menos productivas y complemente las de mayor valor añadido, liberando tiempo para estas últimas". - Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, y Juan Ramón García, economista principal para España y Portugal de BBVA Research
La pregunta de fondo no parece ser cuántos empleos toca la IA, porque ya alcanza a algo más del 30% del total, sino qué comunidades, qué sectores y qué trabajadores llegan mejor preparados a una transformación que hoy castiga menos por oficio que por tipo de tarea.