Europa ha abierto una grieta en uno de los puntos más sensibles de la carrera por la inteligencia artificial. La Comisión Europea ordenó a Meta el martes 9 de junio que restablezca en cinco días hábiles el acceso gratuito a la interfaz de programación de WhatsApp para asistentes de IA de la competencia, mientras mantiene abierta una investigación antimonopolio.
La decisión no gira solo alrededor de una cuestión técnica. WhatsApp es una puerta de entrada cotidiana para hablar con la familia, pedir cita, atender clientes o resolver gestiones básicas, y controlar esa puerta equivale a decidir qué asistentes pueden estar presentes en una parte muy concreta de la vida digital.
Meta cerró el acceso después de integrar su propio asistente
El choque viene de atrás. Meta modificó las condiciones de acceso a la interfaz de programación de WhatsApp el 15 de enero para bloquear servicios de inteligencia artificial rivales, poco después de introducir su propio asistente dentro de la plataforma.
Durante estos seis meses, Bruselas ha investigado el caso tras recibir denuncias de empresas como The Interaction Company. La sospecha consiste en algo bastante reconocible en los mercados digitales. Usar una posición dominante en mensajería para inclinar la competencia en un terreno nuevo, el de los asistentes de IA.
Esa es la tensión de fondo que explica la orden cautelar. La Unión Europea no dictaba una medida cautelar antimonopolio desde 2019, de modo que el paso dado ahora convierte este pulso con Meta en algo más que una disputa administrativa.
"Hoy, requerimos que Meta restablezca el acceso a WhatsApp para los asistentes de IA de la competencia mientras investigamos si las restricciones pueden infringir las reglas de competencia de la UE" - Teresa Ribera, comisaria de competencia de la Unión Europea
La orden obliga a devolver el acceso gratuito en un plazo de cinco días hábiles, pero no cierra la investigación. Más bien fija una especie de pausa forzosa para evitar que el mercado cambie demasiado deprisa mientras la Comisión decide si hubo abuso de posición dominante.
Bruselas discute quién puede entrar en la conversación diaria
En los últimos meses, Meta ya había planteado fórmulas intermedias. Ofreció acceso mediante el pago de una tarifa o acceso gratuito hasta un umbral determinado, pero tanto los denunciantes como la Comisión rechazaron esas opciones porque no garantizaban un acceso libre.
Ahí aparece una diferencia importante. No se discutía solo si los rivales podían entrar, sino en qué condiciones podían hacerlo y quién ponía el precio de esa entrada. En plataformas con una escala masiva, ese matiz puede decidir si un competidor nace con margen real o con una desventaja casi permanente.
Algo parecido ya se veía en la interoperabilidad de WhatsApp, donde Europa también ha intentado evitar que la mensajería funcione como un recinto cerrado. Ahora la discusión se desplaza desde los mensajes entre personas hacia los asistentes que responden, recomiendan o automatizan tareas dentro de la propia conversación.
Meta responde que la orden favorece a OpenAI y a grandes empresas
Meta ha contestado con dureza. Un portavoz de la compañía sostuvo que la decisión permitirá acceso gratuito a OpenAI y a algunas de las empresas más grandes del mundo, y la definió como una extralimitación regulatoria subvencionada por las muchas empresas europeas que pagan.
La respuesta de la empresa retrata bien la batalla política que acompaña a la jurídica. Meta presenta la medida como una ayuda indirecta a gigantes ya consolidados, mientras la Comisión la encuadra como una forma de impedir que el dueño de la plataforma reserve el mejor sitio para su propio asistente.
Mientras tanto, Apple ha anunciado que muchas funciones de la nueva Siri AI no estarán disponibles en iPadOS 27 y en iOS 27 por las políticas antimonopolísticas de la Unión Europea. La regulación europea, por tanto, ya no afecta solo a multas o expedientes, también condiciona qué funciones llegan o no llegan a los dispositivos que usan millones de personas.
Esa discusión conecta además con el pulso sobre Gemini en Android, donde Bruselas también examina hasta qué punto el sistema operativo puede favorecer al asistente de su propia casa frente a alternativas de terceros.
La presión aumenta porque la sanción puede llegar al 10 %
Si Meta no cumple la orden cautelar, la compañía puede enfrentarse a una multa de hasta el 10 % de su facturación anual global. También puede recurrir la decisión ante los tribunales de la Unión Europea.
La cifra importa porque convierte una discusión sobre acceso técnico en un riesgo empresarial directo. Al final, la pregunta no consiste solo en quién domina la mensajería, sino quién decide qué inteligencia artificial puede hablar desde dentro de una de las aplicaciones más usadas del mundo.