Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
La inteligencia artificial suele contarse en chips, modelos y promesas de software, pero aquí el cuello de botella tiene forma de reactor. NANO Nuclear Energy y Tillman Global Holdings han firmado un acuerdo para estudiar el despliegue de reactores KRONOS MMR en zonas de centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos.
No es un detalle menor.
El plan dibuja una escala que obliga a bajar de la abstracción al suelo. El objetivo consiste en superar los 2 gigavatios a mediados de la próxima década y llegar a 6 gigavatios o más en 2040, una cifra propia de un sistema eléctrico industrial más que de un puñado de instalaciones aisladas.
El cálculo de potencia convierte la idea en una obra de gran tamaño
Cada reactor KRONOS MMR es un modelo modular refrigerado por gas capaz de producir hasta 15 megavatios de electricidad.
Si esa potencia se lleva al objetivo final, la cuenta sale sola. Alcanzar 6 gigavatios exigiría instalar unas 400 unidades de 15 megavatios a máxima potencia, de modo que la conversación deja de girar solo en torno a la tecnología y pasa también por la logística, el capital y el territorio.
Tillman Global Holdings asumirá el desarrollo y la financiación de la infraestructura energética en determinados proyectos, mientras NANO Nuclear Energy aportará el combustible y el apoyo necesario para poner en marcha y operar los reactores. Esa división del trabajo recuerda que, en la carrera por alimentar la computación intensiva, el suministro eléctrico pesa tanto como los propios servidores. También enlaza con la presión que ya muestran los límites físicos del despliegue energético en la expansión de la IA.
El acuerdo nace, pero todavía no garantiza ni una sola instalación
Conviene mirar la letra pequeña del anuncio. El acuerdo no es vinculante y depende de que aparezcan clientes, financiación, emplazamientos adecuados y permisos de los reguladores estadounidenses.
Dicho de otro modo, la ambición se mide en gigavatios, pero el calendario real sigue atado a una cadena de condiciones muy concreta. Basta pensar en todo lo que debe alinearse para levantar cientos de módulos nucleares cerca de infraestructuras digitales que necesitan energía constante, acceso a red y aceptación regulatoria.
Además, el terreno administrativo ya ofrece una pista útil. La Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos está revisando una solicitud para construir un reactor de investigación basado en esta tecnología en la Universidad de Illinois.
La revisión regulatoria marca el ritmo más que el entusiasmo
Allí no hablamos aún de un despliegue comercial para centros de datos, sino de un reactor de investigación, y aun así la evaluación de seguridad está prevista hasta 2027. Esa fecha coloca un contraste incómodo entre la velocidad con la que crece la demanda de computación y el tiempo que exige validar una tecnología nuclear.
Mientras tanto, la propia fiebre de los centros de datos ya está cambiando el mapa industrial en otros lugares, como muestran nuevos complejos energéticos para IA que convierten la electricidad en la pieza central del negocio. La diferencia es que aquí no basta con construir naves, tender fibra y comprar equipos. Aquí cada megavatio adicional pasa por combustible, operación y una revisión de seguridad que ya tiene horizonte de 2027.