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La inteligencia artificial ya no compite solo por talento y chips. OpenAI y Anthropic prevén dar el salto a Wall Street entre finales de este año y principios del siguiente, justo cuando sus cuentas empiezan a parecerse menos a las de una startup y más a las de grandes grupos tecnológicos.
Anthropic ha pisado el acelerador con una velocidad difícil de ignorar. En febrero alcanzó una valoración de 380.000 millones de dólares y en mayo ya estaba en 965.000 millones, una escalada que la acerca al tamaño bursátil de compañías que llevan décadas cotizando.
En julio, los ingresos anuales de Anthropic llegaron a 65.000 millones de dólares. Dos meses antes, en mayo, su propia proyección anual era de 47.000 millones.
Anthropic creció a un ritmo que ya roza a los gigantes
La comparación ayuda a situar la magnitud del salto. Alphabet superó los 400.000 millones de dólares de ingresos anuales en su último ejercicio, de modo que Anthropic todavía está lejos de ese volumen, pero ya se mueve en una escala que hace poco parecía reservada a otro tipo de empresas.
Durante los últimos tres años, los ingresos de Anthropic se han multiplicado por diez de forma anual. Esa cadencia explica por qué la compañía proyecta para 2028 una cifra de entre 190.000 y 200.000 millones de dólares, una apuesta que convierte el crecimiento en argumento central antes de una posible salida a bolsa.
También OpenAI llega a esa recta final con números propios de un negocio masivo.
Sus ingresos anuales se sitúan en 40.000 millones de dólares, mientras la empresa registra un crecimiento mensual del 20% en ingresos y del 32% en captación de usuarios corporativos. No es un matiz menor, porque ese desplazamiento hacia el cliente empresarial cambia la fuente del dinero y también la forma de contar la historia a los mercados.
"Empezamos el año en un 60-40, pero corporativo ha acelerado mucho más rápido de lo previsto y esas líneas se han cruzado" - Sarah Friar, directora financiera de OpenAI
Ese cambio convive con otra vía de negocio más delicada para cualquier chatbot de gran consumo. ChatGPT comenzó a mostrar anuncios en febrero en modo de pruebas, un movimiento que además conecta con anuncios en ChatGPT ya explorados en análisis previos sobre el mismo giro comercial.
OpenAI busca dinero en empresas y también en publicidad
OpenAI estima que los ingresos por publicidad alcanzarán los 1.000 millones de dólares anuales. La cifra sigue siendo pequeña frente a los 40.000 millones de ingresos anuales totales, pero revela algo importante, que el negocio del asistente conversacional ya no descansa en una sola pata.
Mientras tanto, la compañía abrirá una oficina en España, una decisión que encaja con el aumento de clientes corporativos y con contratos públicos en España que muestran hasta qué punto estas herramientas han dejado de ser una curiosidad de laboratorio.
Entre ambas empresas aparece una contradicción llamativa. Por un lado, todavía no alcanzan los ingresos de Alphabet. Por otro, ya hablan con Wall Street desde valoraciones y tasas de crecimiento que obligan a medirlas con la misma regla que se aplica a los gigantes establecidos.
Y ahí está el dato que mejor resume la tensión del momento, Anthropic pasó de prever 47.000 millones en mayo a marcar 65.000 millones en julio, mientras OpenAI combina 40.000 millones de ingresos anuales con anuncios dentro de ChatGPT y una oficina nueva en España.