Rusia recluta africanos con hasta 13.000 euros de firma y 52.000 a la familia si mueren en combate

Code for Africa destapa 135 recursos digitales que promocionan la guerra de Rusia como empleo para extranjeros, con ofertas que incluyen salario, bonus y compensación por heridas o muerte.

17 de septiembre de 2026 a las 14:12h
Rusia recluta africanos con hasta 13.000 euros de firma y 52.000 a la familia si mueren en combate
Rusia recluta africanos con hasta 13.000 euros de firma y 52.000 a la familia si mueren en combate

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Hay guerras que se libran en el frente y guerras que empiezan mucho antes, en una pantalla.

La red Code for Africa publicó este miércoles una investigación con un título difícil de olvidar, Los beneficios de la muerte, y puso cifras a un sistema de captación que ofrece la guerra de Rusia como si fuera un empleo para extranjeros. El informe identifica 135 recursos digitales de reclutamiento, repartidos entre 89 páginas web, siete perfiles en redes sociales y 39 canales de mensajería.

Las ofertas convierten la muerte en una tabla salarial

El gancho no apela a la ideología, sino al dinero. Las ofertas prometen hasta 13.000 euros al firmar, 2.600 euros al mes, entre 7.000 y 27.000 euros en caso de heridas y 52.000 euros para la familia si hay muerte en combate.

El Gobierno ucranio cifra en 3.000 los reclutas africanos que han combatido en la guerra de Ucrania, y 500 de ellos han muerto en batalla. Dicho de otro modo, la promesa económica llega empaquetada junto a una probabilidad de pérdida que ya tiene rostro estadístico.

No actúa una sola marca.

El entramado opera a través de Military Staff Agency, Work in Russia, IRC Russian Bear y Work Crew Agency, además de una quinta agencia bielorrusa que funciona como franquicia. La apariencia dispersa ayuda a ocultar que detrás hay una maquinaria coordinada para atraer combatientes desde varios continentes.

Occidente aparece dentro de la maquinaria que difunde el reclutamiento

Ahí aparece la contradicción más incómoda del informe. Los autores de Code for Africa sostienen que “el entramado que sustenta todo esto se encuentra, en una medida sorprendente, en Occidente”.

"Una guerra que se vende a africanos, asiáticos y bielorrusos se está promocionando usando las herramientas de los países que se oponen públicamente a ella". - Autores del informe, Code for Africa

La infraestructura incluye un servidor en Ámsterdam, herramientas de inteligencia artificial de Estados Unidos y Suecia, software de una empresa austriaca y sistemas de publicidad de Meta y Google. Esa mezcla convierte la propaganda de reclutamiento en una cadena técnica repartida entre países que, al menos en público, mantienen la posición contraria.

Incluso el circuito del dinero dibuja esa paradoja con nitidez. Los pagos pasan por VTB, Sberbank, Promsvyazbank y Gazprombank, cuatro bancos rusos sancionados en Occidente.

El reclutamiento empieza en África, pero no termina allí

Egipto, Kenia, Ghana y Camerún figuran entre los principales países de origen de los reclutas. Aun así, la red se extiende también a América Latina, Asia y Oriente Medio, lo que rompe la idea de una operación limitada a un solo continente.

Kenia ya ha pedido a Rusia que frene estas redes de captación, un movimiento que conecta con el alcance exterior del problema y con debates parecidos sobre regulación del empleo con IA. Pero los autores del informe advierten de que centrar la respuesta solo en gobiernos africanos apenas cubre una cuarta parte de la operación y deja activas tres oficinas regionales.

El servidor en Países Bajos deja una pregunta difícil de esquivar

La legislación neerlandesa prohíbe de forma explícita el reclutamiento para ejércitos extranjeros y combate los fraudes alojados en sus servidores. Que una pieza de esta infraestructura opere desde Ámsterdam convierte el caso en algo más que un problema de propaganda lejana.

También obliga a mirar la dimensión técnica de estas redes con menos ingenuidad, igual que ya ocurrió en las reglas europeas para IA cuando el debate pasó del laboratorio al trabajo real. Aquí la captación no depende solo de anuncios engañosos, sino de servidores, software, mensajería, publicidad automatizada y canales financieros que siguen funcionando a la vez.

Al final, entre los 3.000 africanos enviados al frente y los 500 muertos en combate, la guerra aparece escrita con el lenguaje más frío del mercado, una firma de entrada, una mensualidad y una indemnización por morir.

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