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La corrección del mercado también alcanza a quienes parecían mejor colocados para ganar con la inteligencia artificial.
SoftBank ha visto cómo su valor de mercado se reducía a la mitad desde los máximos de junio, hasta caer por debajo de 25 billones de yenes, unos 140.000 millones de euros. Hace apenas cuatro meses había superado a Toyota como la empresa de mayor capitalización de la bolsa japonesa.
El castigo llegó cuando la deuda empezó a pesar más que el relato
Este jueves, además, sus acciones se desplomaron casi un 7%. No es un tropiezo aislado, porque el mercado también mira con más dureza la estructura financiera que sostiene su apuesta por la IA.
Kazuyuki Muramatsu, director de inversiones del grupo Nagomi Capital, puso el foco en ese punto.
"La debilidad de SoftBank se hace evidente a medida que los inversores analizan con mayor detenimiento la salud financiera de la IA, la estructura altamente apalancada del grupo y el aumento de los costes de la deuda". - Kazuyuki Muramatsu, director de inversiones del grupo Nagomi Capital
La frase encaja con un dato muy concreto. Las coberturas de impago a cinco años de SoftBank cotizan por encima de 420 puntos básicos, un nivel que sitúa su riesgo de impago a ese plazo por encima del 20%.
OpenAI concentra una apuesta que ya supera los 65.000 millones
Ahí aparece otra tensión difícil de ignorar. SoftBank ha invertido casi 65.000 millones de dólares en OpenAI sin una fecha clara para su salida a bolsa.
Parte de esa exposición ya había llamado la atención en su apuesta por OpenAI, pero ahora pesa además cómo se ha financiado. Más de 11.000 millones de dólares de esa inversión proceden de la emisión del mes pasado de bonos corporativos con calificación de bono basura.
Tampoco ayuda el comportamiento de sus participadas.
SoftBank controla más del 80% de Arm Holdings, y Arm ha perdido casi un 50% de su valor de mercado desde sus máximos. Cuando cae una participada de ese tamaño, la presión no queda encerrada en una sola cotización y termina reflejándose en toda la matriz.
La duda ya no afecta solo a una empresa
Samsung y SK Hynix han perdido alrededor de un 30% de su valor de mercado en los últimos 30 días.
Ese retroceso en dos fabricantes clave de memoria sugiere que la desconfianza va más allá de un nombre propio y alcanza a buena parte de la cadena que alimenta el auge de la IA. En esa misma corriente también asoma la presión sobre CoreWeave, cuyo riesgo de impago supera el 50% según el precio de sus coberturas.
El contraste resulta difícil de pasar por alto cuando el dinero sigue fluyendo y el mercado castiga cada vez más la deuda.
Durante meses, la historia parecía escrita alrededor del crecimiento, las valoraciones y la urgencia por no quedarse fuera. Ahora el foco se ha movido a algo menos glamuroso y bastante más decisivo, cuánto cuesta sostener esa apuesta cuando sube el precio del crédito y cae a la vez el valor de los activos que la respaldan.
SoftBank pasó en cuatro meses de adelantar a Toyota a cotizar por debajo de 25 billones de yenes, con un riesgo de impago a cinco años ya por encima del 20%.