SpaceX cierra 40.000 millones para comprar chips Vera Rubin de Nvidia mientras 200 neoclouds se enfrentan a una criba

Elon Musk confirmó una financiación de 40.000 millones para SpaceX, destinada a chips Vera Rubin de Nvidia, en un mercado de deuda que ya favorece solo a las empresas con ingresos sólidos.

28 de octubre de 2026 a las 13:04h
SpaceX cierra 40.000 millones para comprar chips Vera Rubin de Nvidia mientras 200 neoclouds se enfrentan a una criba
SpaceX cierra 40.000 millones para comprar chips Vera Rubin de Nvidia mientras 200 neoclouds se enfrentan a una criba

Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

El dinero vuelve a mandar en la fiebre de la inteligencia artificial, pero ya no corre igual para todos.

Elon Musk, consejero delegado de Tesla y SpaceX, anunció el cierre de una financiación de 40.000 millones de dólares para SpaceX en una operación de deuda convertible destinada a comprar chips Vera Rubin de Nvidia. La cifra retrata hasta qué punto la carrera ya no consiste solo en diseñar modelos, sino en asegurar hierro, energía y capacidad de cálculo antes de que otro lo haga.

SpaceX encontró crédito cuando el resto empezó a quedarse sin aire

Musk atribuye esa captación a la calificación crediticia de SpaceX y a los ingresos de negocios como Starlink y los lanzamientos espaciales. Ahí aparece una frontera muy concreta entre compañías con caja propia y empresas que dependen casi por completo del entusiasmo del mercado.

"En las últimas semanas, los mercados de deuda han cerrado casi por completo el acceso al dinero para cualquier empresa que no tenga ingresos sustanciales independientes de los centros de datos de IA" - Elon Musk, consejero delegado de Tesla y SpaceX

No es una discusión menor cuando la misma ola inversora empuja a varios gigantes a salir al mercado a la vez. Meta prepara operaciones de captación mediante venta de acciones y bonos por 95.000 millones, mientras Anthropic ya ha publicado su folleto S-1 para su salida a bolsa en Wall Street en menos de tres semanas con el objetivo de levantar 100.000 millones.

SpaceX, Meta y Anthropic van a captar en conjunto 250.000 millones de dólares.

La escasez ya castiga a quienes llegaron tarde

Mientras unos abren el grifo, otros empiezan a notar que el capital también discrimina. El jefe de la mayor gestora de inversiones llegó a describir el momento con una frase poco habitual incluso en mercados acostumbrados al exceso, al asegurar que ve una auténtica escasez de capital y que no había visto algo así en 50 años.

"Eso significa que las más de 200 neoclouds van a sufrir una muerte y una consolidación a nivel de guppies. Algunas sobrevivirán, pero no muchas" - Elon Musk, consejero delegado de Tesla y SpaceX

La imagen del guppy no parece casual. Habla de un estanque abarrotado en el que muchas compañías nacieron para alquilar potencia de cálculo, pero pocas cuentan con ingresos paralelos capaces de sostenerlas cuando la deuda se encarece y el mercado pierde paciencia.

CoreWeave ya se ha desplomado más de un 50% en bolsa desde sus máximos.

Incluso aparecen giros que hace apenas poco tiempo habrían sonado extraños, como el de Allbirds, que ha vendido su actividad original para renombrarse como Smartbird y desarrollar centros de datos. El movimiento sugiere que la atracción de la infraestructura de IA llega ya a empresas ajenas al negocio tecnológico tradicional, del mismo modo que otras burbujas arrastraron capital hacia terrenos inesperados.

El negocio no gira solo en torno al software porque manda la capacidad

Buena parte de esta batalla pasa por alquilar músculo computacional a terceros. Los centros de datos Colossus de SpaceX albergan a empresas como Cursor y Anthropic, lo que sitúa a la compañía no solo como compradora de chips, sino también como casera de capacidad en un mercado donde cada rack disponible vale casi como una ventaja táctica.

Además, ya existen alquileres masivos de GPU que ayudan a entender por qué esta infraestructura se ha convertido en un negocio propio. Cuando una firma combina lanzamientos espaciales, conectividad y centros de datos, cada línea de ingresos refuerza la siguiente.

"Estamos acosados por los clientes para alquilar capacidad de IA" - Elon Musk, consejero delegado de Tesla y SpaceX

Esa presión comercial convive con otra afirmación todavía más ambiciosa de Musk, que sostiene que SpaceX alcanzará un billón de ingresos para 2027. Entre esa previsión y la deuda recién cerrada queda dibujado un paisaje curioso, porque la empresa que fabrica cohetes busca ahora parte de su escala en un negocio tan terrestre como el alquiler urgente de computación.

También encaja ahí el interés por centros de datos en órbita, una idea que amplía esa mezcla de satélites, conectividad y cálculo. Pero el dato más inmediato está aquí abajo, en la tierra firme del crédito, porque 40.000 millones de dólares van directos a comprar chips Vera Rubin mientras más de 200 neoclouds afrontan un mercado que ya no presta igual a todos.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía