Teradata congela salarios para financiar su apuesta por la IA mientras 92.000 empleados del sector pierden su trabajo

Teradata y TTEC recortan sueldos y aportaciones de jubilación para redirigir fondos a inteligencia artificial, en un sector que suma 92.000 despidos este año.

09 de junio de 2026 a las 16:21h
Teradata congela salarios para financiar su apuesta por la IA mientras 92.000 empleados del sector pierden su trabajo
Teradata congela salarios para financiar su apuesta por la IA mientras 92.000 empleados del sector pierden su trabajo

La factura de la inteligencia artificial ya no aparece solo en los presupuestos de servidores, licencias o chips. También entra en la nómina. En enero, Steve McMillan, director ejecutivo de Teradata, comunicó a 5.100 empleados que no debían esperar subida salarial en 2026.

La explicación dibuja una prioridad nítida. Teradata quiere ganar mercado con inteligencia artificial y para eso ha decidido elevar el gasto en talento y herramientas ligadas a esa carrera, aunque el ajuste recaiga sobre una parte de la plantilla.

Teradata congeló salarios mientras redirigía dinero hacia la IA

Dos empleados con más de diez años en la empresa contaron que lo habitual era recibir cada año aumentos de entre el 2 y el 4 %. Esta vez no llegaron, aunque sí mantuvieron la posibilidad de cobrar bonus por desempeño y acciones.

La medida no cayó por igual en toda la compañía. La congelación afecta a los países donde la regulación no obliga a revisar sueldos conforme al mercado, de modo que el mapa laboral termina importando tanto como la estrategia tecnológica.

Esa tensión encaja con otro dato menos visible y más elocuente. Teradata registró una caída de ingresos del 5 % mientras pedía a su plantilla asumir el coste del giro hacia la IA.

TTEC también recortó una protección básica para pagar certificaciones y automatización

No fue un caso aislado. La consultora TTEC decidió pausar su aportación al plan de jubilación 401(k) para concentrar recursos en certificaciones, herramientas y automatización de inteligencia artificial.

En una empresa estadounidense, tocar el 401(k) no es un ajuste menor. Equivale a retirar una parte de la red de seguridad con la que muchos trabajadores cuentan para su retiro, justo cuando la empresa también acusa una caída de ingresos del 3,2 %.

La lógica se repite con distintas formas. Unas compañías frenan salarios, otras suspenden aportaciones de jubilación, pero el mensaje de fondo resulta parecido y conecta con recortes de plantilla por IA que ya asoman en buena parte del sector.

La contabilidad del ajuste ya suma decenas de miles de empleos

En lo que va de año, alrededor de 92.000 trabajadores del sector tecnológico han perdido su empleo con el argumento de compensar inversiones en inteligencia artificial. La cifra coloca el debate en otro sitio, porque ya no habla de promesas de productividad sino de personas que salen de la empresa.

Oracle ha reservado 2.100 millones para cubrir indemnizaciones después de despedir a 30.000 empleados. Microsoft y Google, por su parte, están recurriendo a salidas voluntarias incentivadas para reducir el riesgo de pleitos legales.

Vista en conjunto, la escena deja una contradicción incómoda. Las empresas presentan la inteligencia artificial como un destino de inversión, pero una parte de ese dinero sale del salario, del ahorro para la jubilación o directamente del puesto de trabajo, un patrón que también aparece en la ola de despidos tecnológicos de este año.

Jennifer Moss cuestionó que el recorte al empleado sea la única salida

Frente a esa idea de sacrificio inevitable, Jennifer Moss, experta laboral, introdujo una objeción de fondo. Recortar el bolsillo de los empleados, sostiene, no es la única salida para financiar la apuesta por la inteligencia artificial.

Ahí está el núcleo del problema. Si una compañía dice que necesita más inversión para competir, la pregunta ya no es solo cuánto va a gastar en IA, sino quién paga realmente esa transición cuando los ingresos caen un 5 % o un 3,2 % y el ajuste baja hasta la vida cotidiana del trabajador.

Entre una subida anual del 2 al 4 % que desaparece, una aportación al 401(k) que se congela y 92.000 empleos perdidos en el sector, la inteligencia artificial deja de ser una línea de innovación abstracta y pasa a medirse en cifras que cualquier empleado entiende al abrir su cuenta a final de mes.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía