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Hay cifras que cuentan dos historias a la vez. En el condado de Hancock, Kentucky, una antigua fundición que perdió unos 600 empleos en 2022 puede convertirse ahora en un campus de datos alimentado por hasta 482 megavatios.
La Comisión de Servicios Públicos de Kentucky aprobó el 21 de agosto un Acuerdo de Servicio Eléctrico Minorista de 15 años para el proyecto Justified de TeraWulf. En su orden legal, el regulador sostuvo que el pacto incluye “protecciones adecuadas” para los clientes existentes y fija tarifas “justas, equitativas y razonables”.
La red eléctrica decide cuánto vale realmente el anuncio
Eso no significa que toda la potencia esté asegurada.
La autorización cubre hasta 482 megavatios, pero la cifra final todavía depende del visto bueno del operador de red Midcontinent Independent System Operator y de acuerdos adicionales de transporte eléctrico. En otras palabras, una cosa es firmar el papel y otra muy distinta conseguir que la electricidad llegue en la escala y el calendario que exige un campus de estas dimensiones.
Big Rivers Electric Corp. comprará la energía en el mercado mayorista y Kenergy Corp. asumirá el suministro minorista. Ese encaje explica por qué el proyecto avanza a la vez como operación industrial, contrato eléctrico y negociación con varios intermediarios.
Anthropic ya reservó 401 megavatios para ocupar el campus
En julio, TeraWulf firmó con Anthropic un arrendamiento de 20 años para 401 megavatios de capacidad. La compañía calcula que ese contrato aportará cerca de 19.000 millones de dólares en ingresos contratados.
A esa previsión suma otra cifra que ayuda a medir la escala del movimiento. TeraWulf espera que Anthropic invierta otros 10.000 millones de dólares en equipos de computación, con lo que la inversión total vinculada al desarrollo superaría los 14.000 millones.
Esa magnitud encaja con la presión que hoy soporta la infraestructura de IA, como ya mostraban los cuellos de botella de la red eléctrica y la carrera por asegurar potencia antes incluso de tener todos los equipos instalados.
El solar de la fundición cambia de manos y de escala
El campus ocupará unas 300 hectáreas en la antigua fundición Hawesville de Century Aluminum. La planta cerró en 2022 y borró de golpe unos 600 puestos de trabajo, así que el terreno arrastra una memoria industrial muy concreta.
En febrero, TeraWulf compró la propiedad por unos 302 millones de dólares. Luego estimó que desarrollar el terreno costará entre 4.000 y 4.500 millones, una cantidad que por sí sola ya sitúa el proyecto muy por encima de una simple reconversión inmobiliaria.
No deja de haber una paradoja aquí. Donde antes había una instalación industrial intensiva en energía, ahora se proyecta otra que también depende de enormes volúmenes eléctricos, aunque destinada no a fundir aluminio, sino a sostener computación para inteligencia artificial.
El calendario arranca en 2027 y apunta a plena carga en 2028
TeraWulf quiere iniciar el incremento progresivo de potencia hacia septiembre de 2027. La capacidad contratada por Anthropic entraría en servicio por fases desde finales de 2027 hasta alcanzar la plena capacidad a principios de 2028.
Ese calendario conecta el entusiasmo financiero con una realidad menos abstracta, porque cada fase necesita potencia efectiva, transporte eléctrico y equipos de computación desplegados a tiempo. También enlaza con el rechazo social a los centros de datos, una tensión que aparece justo cuando estas instalaciones crecen en tamaño, consumo y visibilidad.
La escena final, de momento, no está en los servidores ni en los contratos, sino en esa condición pendiente. Kentucky ha dado luz verde a un acuerdo de 15 años, pero los 482 megavatios siguen dependiendo de aprobaciones adicionales y ahí se juega la distancia entre una promesa de más de 14.000 millones y la electricidad real que debe sostenerla.