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La carrera por la inteligencia artificial ya no se parece tanto a un debate técnico como a un pulso geopolítico. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, presume de ventaja frente a China mientras Pekín responde con un lenguaje de cerco, seguridad y rivalidad entre potencias.
Trump presume de liderazgo mientras China denuncia un cerco
Este lunes, Guo Jiakun, portavoz del Ministerio chino de Exteriores, advirtió de que las narrativas de amenaza dificultan la gobernanza de una tecnología que, a su juicio, afecta al bienestar de toda la humanidad.
Trump cargó contra quienes reclaman más normas, a los que llamó "fuerzas negativas", y defendió que Estados Unidos está liderando ante China en inteligencia artificial. También sostuvo que su país es el más sofisticado del mundo, una forma de convertir una disputa industrial en un argumento político.
Desde Pekín, la réplica fue bastante más áspera.
La parte china acusó a la comunidad tecnológica estadounidense de esconder un manual de Guerra Fría y una agenda oculta para estrangular su desarrollo mediante la prohibición de venta de chips avanzados. Esa queja conecta con un conflicto muy material, porque en esta industria no basta con tener ideas si faltan procesadores para entrenarlas, un cuello de botella que ya apareció en el cerco a los chips de IA.
Chen Yixin colocó la seguridad en el centro del tablero
Chen Yixin, ministro chino de Seguridad del Estado, definió la inteligencia artificial como un nuevo terreno de rivalidad entre grandes potencias. A la vez, pidió levantar una barrera de seguridad con más supervisión sobre datos, algoritmos, infraestructura de cómputo y aplicaciones.
Su mensaje encierra una paradoja que acompaña a esta tecnología desde hace años. China denuncia que Estados Unidos usa la seguridad nacional como pretexto para cerrar el acceso ajeno a equipos de vanguardia, pero al mismo tiempo refuerza sus propios mecanismos de control sobre casi cada capa del sistema.
Xi Jinping pidió reglas precisas y abrió una vía paralela
Durante este verano, Xi Jinping reclamó una gobernanza precisa y efectiva de la inteligencia artificial. En Shanghái, además, lanzó una organización internacional de cooperación sobre esta tecnología con una treintena de países.
Más tarde, en la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, Xi ofreció el respaldo de China para acelerar el despegue tecnológico y el desarrollo de la inteligencia artificial entre los miembros del bloque. Es una doble jugada, con vigilancia reforzada dentro de casa y discurso de apertura fuera, parecida a la tensión que ya asoma en los modelos abiertos y baratos con los que varias firmas chinas intentan ganar terreno.
Las empresas chinas compiten con modelos abiertos y precios bajos
Ahí aparecen DeepSeek, Moonshot, Alibaba, Tencent y Zhipu, todas ellas volcadas en competir con modelos abiertos y precios bajos pese a las restricciones estadounidenses sobre chips avanzados. Que lo hagan en esas condiciones explica por qué la pugna no se mide solo por el laboratorio que diseña el mejor modelo, sino también por la capacidad de seguir avanzando cuando el acceso al hardware se estrecha.
Los modelos Kimi K3, Qwen3.8-Max y GLM-5.2 ya se han acercado a los sistemas más avanzados de OpenAI y Anthropic. No es un detalle menor, porque sitúa la presión competitiva en productos concretos y no solo en declaraciones de dirigentes.
Además, DeepSeek y Moonshot ya han perfilado posibles salidas a bolsa.
Hasta Silicon Valley discute si conviene correr menos
Dario Amodei, fundador de Anthropic, pidió un ritmo más lento en el desarrollo de modelos avanzados. Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de xAI, respaldaron esa posición, de modo que la discusión ya no enfrenta solo a Washington con Pekín, sino también a quienes dentro del propio sector dudan de la velocidad de la carrera.
La escena final resulta difícil de simplificar en un eslogan. Mientras Trump habla de liderazgo estadounidense y China denuncia un cerco con lenguaje de Guerra Fría, Kimi K3, Qwen3.8-Max y GLM-5.2 se acercan a OpenAI y Anthropic al mismo tiempo que DeepSeek y Moonshot estudian su salto a bolsa.