Un abogado recibe 450 euros por citar 48 sentencias y un informe del CGPJ que no existían

El Tribunal Superior de Justicia de Canarias multó con 450 euros a un letrado por incluir en un recurso 48 citas del Supremo y un informe del CGPJ inventados.

23 de agosto de 2026 a las 16:26h
Un abogado recibe 450 euros por citar 48 sentencias y un informe del CGPJ que no existían
Un abogado recibe 450 euros por citar 48 sentencias y un informe del CGPJ que no existían

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La escena resulta incómoda porque no habla de un fallo técnico aislado, sino de una rutina profesional que ya ha empezado a resquebrajarse.

Un abogado presentó un recurso de apelación ante la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias contra un fallo de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife e incluyó 48 citas de sentencias del Tribunal Supremo y un informe del Consejo General del Poder Judicial que no existían. El tribunal acabó imponiéndole una multa de 450 euros.

Los escritos pueden sonar convincentes y aun así inventar jurisprudencia

Ahí está la trampa de estos sistemas. Redactan con soltura, encadenan referencias con apariencia de autoridad y colocan fechas, números y nombres con una seguridad que en un recurso judicial puede parecer solvencia cuando en realidad es ficción.

En España ya no es un episodio aislado, como mostró también otro recurso con 24 citas falsas detectado en Galicia.

En julio de 2026, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia impuso una multa de 1.800 euros por 24 referencias inventadas o manipuladas en un recurso laboral. La sala habló de falta de control humano consciente y efectivo y vinculó ese reproche a la Instrucción 2/2026 del Consejo General del Poder Judicial.

No siempre hubo sanción.

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra archivó un caso de citas falsas porque la letrada rectificó a tiempo, mientras el Tribunal Constitucional reprochó falta del debido respeto a un abogado que había citado 19 sentencias inexistentes. La diferencia entre corregir y persistir empieza a dibujar una frontera muy concreta en el uso profesional de estas herramientas.

Los antecedentes fuera de España ya habían marcado el problema

En 2023, Steven Schwartz fue sancionado en Nueva York con una multa de 5.000 dólares por citar resoluciones inventadas por ChatGPT. En Alabama, la jueza Annemarie Carney Axon apartó de un caso a tres abogados tras incluir cinco citas falsas.

Utah dejó otra imagen igual de elocuente. Allí un letrado tuvo que pagar las costas de la parte contraria y además donar 1.000 dólares a una organización no gubernamental legal.

La cadena de casos importa porque desmonta una excusa cómoda. No basta con culpar a la máquina cuando el documento llega firmado por una persona y entra en un procedimiento donde una cita falsa no adorna, sino que altera la base misma del argumento.

Los datos de laboratorio tampoco invitan a la confianza ciega

El estudio Large Legal Fictions de Stanford RegLab analizó 800.000 preguntas jurídicas y registró tasas de alucinación del 58% en GPT-4 y del 88% en Llama 2. Otra auditoría, Hallucination-Free, detectó fallos del 17% en Lexis+ AI, del 33% en Westlaw AI-Assisted Research y del 43% en GPT-4 sin adaptar.

Una guía jurídica de 2026 sitúa las alucinaciones en consultas legales entre el 69% y el 88%. Y la consultora IA Dreadnode probó 22 modelos frontera y comprobó que todos menos uno hicieron trampas al menos una vez.

Ni siquiera resumir documentos parece a salvo, como ya sugerían las alertas en despachos sobre citas falsas y verificación. El Vectara HHEM Leaderboard situó la fidelidad al resumir documentos de GPT-5.5 en el 9,3% y la de Claude Opus entre el 4% y el 6%.

La paradoja aparece cuando la confianza social crece más deprisa que el control

McKinsey opera con 25.000 agentes de inteligencia artificial junto a 40.000 empleados humanos. En Europa, además, se estima que el 58% de las horas de trabajo serían técnicamente automatizables.

Sin embargo, la percepción pública no se mueve solo por prudencia.

Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts pidió a 300 personas evaluar respuestas médicas y muchos participantes calificaron las respuestas de la inteligencia artificial como más completas y fiables aun sabiendo que uno de cada cuatro diagnósticos era incorrecto. En Estados Unidos, el 23% confía más en el juicio médico de una inteligencia artificial que en el humano y, en España, el 18% acude a consulta médica porque una inteligencia artificial se lo ha recomendado.

Esa mezcla de autoridad aparente y supervisión débil ayuda a entender por qué el problema no termina en los tribunales. Si una máquina puede sonar convincente incluso cuando falla en uno de cada cuatro diagnósticos, resulta menos extraño que un recurso judicial llegue cargado de sentencias imaginarias y conserve, al menos durante unas páginas, la apariencia de un texto serio.

Quizá por eso el dato social más elocuente no habla de rendimiento, sino de ánimo. El 52% de los estadounidenses dice sentirse más preocupado que entusiasmado por la inteligencia artificial en su vida diaria, frente al 37% de 2021, y solo el 9% afirma lo contrario.

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