Visa estudia recortar 2.600 empleos para acelerar la integración de la IA

La compañía de San Francisco plantea una reestructuración que afectaría al 7 % de su plantilla. Ryan McInerney vincula el ajuste a una nueva forma de trabajar impulsada por inteligencia artificial.

31 de julio de 2026 a las 15:40h
Visa estudia recortar 2.600 empleos para acelerar la integración de la IA
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Visa estudia recortar hasta 2.600 empleos, un 7 % de su plantilla.

La compañía, con sede en San Francisco, coloca esa posible reestructuración dentro de una misma idea: simplificar operaciones y acelerar la integración de la inteligencia artificial. El dato se conoció el 30 de julio de 2026, en un momento en que la automatización ya ha dejado de ser una promesa abstracta y empieza a aparecer en organigramas, presupuestos y nóminas.

Ryan McInerney vincula el ajuste a otra forma de trabajar

Ryan McInerney, director ejecutivo de Visa, sitúa el cambio en la organización del trabajo, no solo en la adopción de nuevas herramientas.

"Para aprovechar las oportunidades que se presentan y posicionar a Visa de la mejor manera para liderar esta transformación, debemos seguir evolucionando nuestra forma de trabajar". - Ryan McInerney, director ejecutivo de Visa

En ese mismo comunicado interno, McInerney incorpora la inteligencia artificial al núcleo de esa transición. No la presenta como un complemento técnico, sino como un factor que acelera la revisión de procesos dentro de la empresa.

"La IA también está ayudando a acelerar esta evolución y a dar forma a la manera en que se trabaja en Visa". - Ryan McInerney, director ejecutivo de Visa

Silicon Valley ya reordena plantillas al ritmo de la automatización

No ocurre solo en Visa. La posible reestructuración se suma a los ajustes que también han emprendido otras compañías de Silicon Valley, entre ellas Intel y Uber, en un movimiento que asocia recortes de plantilla y automatización tecnológica.

Esa coincidencia dibuja una escena incómoda. Las empresas hablan de eficiencia y de integración de IA, mientras miles de trabajadores leen ese mismo proceso como una traducción directa a menos puestos y a una presión mayor por hacer más con menos.

Ahí encaja también el debate sobre despidos automatizados, que ya obliga a mirar no solo qué tareas cambia la IA, sino qué margen humano queda cuando una empresa rediseña su plantilla alrededor de esos sistemas.

El mensaje corporativo convive con una pregunta laboral difícil

Cuando una empresa liga una reducción de empleo a la necesidad de evolucionar su forma de trabajar, la tecnología deja de ser un asunto reservado a ingenieros o directivos. Pasa a convertirse en una experiencia cotidiana para quienes miden el cambio en puestos suprimidos, funciones reasignadas y equipos más pequeños.

También por eso esta decisión conecta con los recortes atribuidos a la IA en otras empresas estadounidenses, donde la conversación sobre productividad convive cada vez más con el temor a que la automatización llegue antes que cualquier rediseño amable del trabajo.

El contraste queda fijado en una sola cifra. Hasta 2.600 personas podrían salir de Visa mientras la empresa acelera la integración de inteligencia artificial.

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