Wall Street castiga a las neocloud: CoreWeave se hunde un 57,6% y Microsoft frena nuevos acuerdos

La sacudida de Wall Street borró 2,5 billones de dólares y golpeó con fuerza a las neocloud, mientras Microsoft reordena su estrategia por retrasos y riesgo financiero.

07 de noviembre de 2026 a las 11:37h
Wall Street castiga a las neocloud: CoreWeave se hunde un 57,6% y Microsoft frena nuevos acuerdos
Wall Street castiga a las neocloud: CoreWeave se hunde un 57,6% y Microsoft frena nuevos acuerdos

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Wall Street borró 2,5 billones de dólares en una sola sacudida, y buena parte del golpe cayó sobre un negocio que hasta hace nada parecía avanzar sin freno.

El Nasdaq cerró con una caída del 5,52%, el S&P500 perdió un 4,3% y el Dow Jones un 3,44%. El efecto no quedó dentro de Estados Unidos y alcanzó también a compañías europeas y surcoreanas como ASML, SK Hynix y Samsung.

Las neocloud ya no cotizan como si todo creciera igual

El 5 de noviembre, las empresas neocloud terminaron la sesión con descensos de entre el 10% y el 17%, un castigo que retrata hasta qué punto el mercado ha dejado de premiar solo la promesa de alquilar potencia para inteligencia artificial.

CoreWeave concentra buena parte de esa tensión. La empresa acumuló una caída del 57,6% entre el 8 de mayo y el 4 de noviembre, y todavía cedió otro 9,83% al cierre del 5 de noviembre.

IREN también entró en esa corriente después de su giro hacia la inteligencia artificial en 2023. El 5 de noviembre sus acciones cayeron un 17%.

Nebius perdió un 14% al cierre del 5 de noviembre. A esa presión bursátil se sumó una multa de un millón de dólares por operar generadores sin permiso en Nueva Jersey.

Microsoft revisó el mapa y empezó a apartarse del riesgo

Dentro de Microsoft ya se debate no firmar acuerdos con nuevas neoclouds para concentrar recursos en la ampliación de sus propios centros de datos. La compañía también revisa proyectos y se aleja de grupos como Nebius, IREN y Nscale al considerarlos arriesgados.

Amy Hood, directora financiera de Microsoft, situó el problema en el calendario de ejecución.

"La capacidad de terceros estaba llegando tarde, lo que altera sus planes de gasto" - Amy Hood, directora financiera de Microsoft

Ese retraso ya tuvo una consecuencia concreta en Texas, donde Microsoft retiró hace semanas la opción de duplicar su contrato con Nscale en un centro de datos por demoras en la conexión a la red eléctrica. El caso encaja con una pregunta cada vez más incómoda para este negocio, porque no basta con prometer servidores si la energía tarda más que la demanda.

Mientras tanto, un portavoz de Microsoft explicó que la empresa va a gestionar la infraestructura con flexibilidad. La fórmula suena abierta, pero llega en un momento en que Microsoft ya ha sumado más de 200.000 millones de dólares en nuevos compromisos de alquiler de centros de datos en el último año y mantiene más de 80.000 millones comprometidos con neoclouds.

El crecimiento fue rápido, pero la estructura financiera pesa

Durante los últimos cuatro años, el segmento neocloud creció a un ritmo anual del 82%.

Ahora aparece la factura. CoreWeave carga con una deuda de más de 51.600 millones de dólares y un flujo de caja negativo de 13.660 millones, dos cifras que ayudan a entender por qué el mercado mira con menos paciencia a las empresas que dependen de expansión constante y financiación abundante.

En ese clima también encaja el aumento de las coberturas financieras, porque cuando la capacidad tarda, la deuda pesa y la bolsa corrige, los inversores empiezan a pagar por protegerse antes que por crecer.

Gartner calcula que, a finales de la década, el 80% de estas empresas podría haberse fusionado o cerrado.

La política añadió otra capa de incertidumbre sobre los centros de datos

Desde el 3 de noviembre, cuando los demócratas ganaron las cámaras del Congreso, muchos inversores temen nuevas restricciones sobre los centros de datos en suelo estadounidense. No es un detalle menor en un sector que depende de suelo, permisos, electricidad y plazos industriales bastante menos elásticos que el entusiasmo bursátil.

Las estimaciones apuntan a que el 30% de la capacidad adicional prevista para 2028 en Estados Unidos estaría en peligro. Visto así, la corrección bursátil no solo castiga balances y deuda, también descuenta la posibilidad de que parte del crecimiento prometido nunca llegue a materializarse.

Esa tensión recuerda la deuda de los centros de datos como un problema menos vistoso que los chips, pero igual de decisivo cuando cada retraso eléctrico cambia una hoja de cálculo entera.

La paradoja queda expuesta en una sola escena. Microsoft mantiene más de 80.000 millones de dólares comprometidos con neoclouds al mismo tiempo que estudia dejar de firmar acuerdos con nuevas compañías del sector.

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