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Primero cae el empleo y luego llega el discurso sobre productividad. La secuencia, vista así, resulta difícil de ignorar.
Asha Sharma, CEO de Xbox, anunció el despido de 1.600 personas en su división como primer tramo de un plan que prevé hasta 3.200 recortes este año. Apenas tres días después, la Reserva Federal de Estados Unidos la incorporó a un grupo asesor sobre empleo y productividad en la era de la IA.
Xbox perdió dinero donde antes buscaba crecimiento
El dato más duro no está en el comunicado laboral, sino en las cuentas. Xbox ha perdido 64 centavos por cada dólar invertido en estudios pequeños e independientes, con márgenes entre tres y diez veces peores que los de cualquier negocio comparable.
Ahí aparece una de las tensiones más visibles de esta etapa. Las empresas hablan de inteligencia artificial como destino del gasto y, al mismo tiempo, usan ese giro para justificar tijeras en áreas que hasta hace poco servían para expandirse, probar formatos o comprar tiempo en mercados cada vez más saturados.
Amazon encadena esa lógica con una escala mucho mayor, y ya hubo gasto masivo en infraestructura de IA dentro del mismo tablero. La compañía ha ejecutado 16.000 despidos en su segunda ronda en tres meses, después de otros 14.000 en octubre, mientras destina 200.000 millones este año a infraestructura de IA.
La factura de la IA ya pasa por la nómina
Meta ha despedido al 10% de su plantilla mientras dispara el gasto en centros de datos. Google ha vaciado parte de Cloud con el argumento de que necesita reinvertir en áreas de crecimiento como la IA.
Cloudflare empujó la idea todavía más lejos al despedir a 1.100 personas mientras decía que se preparaba para la era agéntica. SAP, por su parte, ha congelado contrataciones para financiar su apuesta por la IA en un momento en que su acción acumula una caída del 49% en un año.
Una frase de SAP resume el clima de fondo.
"No sabe si en dos o tres años alguien en su empresa seguirá programando" - CEO de SAP
No es una observación menor cuando llega desde una firma cuyo negocio depende precisamente del software. Tampoco suena aislada si se coloca junto a Intel, que ha despedido al 20% de su plantilla para replegarse hacia la IA en el dispositivo después de admitir que ya no está entre las diez primeras del sector y que llega tarde frente a NVIDIA.
El recorte también deja escenas que no caben en una hoja de cálculo
STMicroelectronics ha anunciado 2.800 salidas dentro de un plan iniciado en 2024.
Microsoft sufrió en junio su peor mes desde la burbuja puntocom, un golpe que encaja con la corrección bursátil de junio que castiga el coste real de sostener esta carrera. Cuando el mercado empieza a pasar la cuenta, la promesa de eficiencia deja de sonar abstracta y vuelve a medirse en personas, divisiones enteras y apuestas que ya no salen.
En Bethesda, además, Recursos Humanos ordenó retirar un memorial con fotos de los despedidos que habían dejado sus propios compañeros. Pocas imágenes describen mejor la distancia entre el lenguaje de la productividad y lo que queda en una oficina cuando desaparecen 1.600 puestos primero, y hasta 3.200 después.