La inteligencia artificial ya no entra en el trabajo por la puerta de atrás.
Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, ha pedido acelerar su regulación en el ámbito laboral durante una jornada organizada por la Universidad de Oxford. Su aviso parte de una idea simple y difícil de esquivar, porque la IA ya interviene en la entrada al empleo, los ascensos y las salidas.
"La tecnología, la IA, los algoritmos y la robótica diseñan hoy el mundo del trabajo y la empresa a un ritmo acelerado" - Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social
Los algoritmos ya deciden más de lo que parece
No hablaba de una amenaza lejana. Díaz situó esa presencia en casi toda la relación laboral, desde los procesos de selección hasta la permanencia en el puesto, las modificaciones del contrato, las promociones, las salidas y las pensiones.
"Hoy todo lo que define las relaciones laborales, desde la entrada en el mercado de trabajo, los procesos de selección, la permanencia en el puesto, las modificaciones del contrato, los ascensos, las salidas o las pensiones, se hace a través de la IA y los algoritmos; por tanto, todo esto tenemos que regularlo" - Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social
En Europa, 42 millones de personas trabajadoras siguen sometidas a gestión algorítmica sin garantías suficientes. La cifra ayuda a bajar la discusión a tierra, porque detrás de cada sistema automático hay turnos, evaluaciones y decisiones que afectan a salarios y carreras.
Bruselas retrasa la norma cuando el problema ya está aquí
El Reglamento europeo sobre inteligencia artificial entrará en vigor el 2 de agosto, pero las disposiciones sobre algoritmos laborales no serán plenamente aplicables hasta finales de 2027.
Ahí aparece la contradicción central de este debate. La tecnología avanza ahora, mientras la parte más delicada de la protección llega con más de un año de retraso.
Díaz atribuye ese aplazamiento a la presión de un centenar de empresas europeas. En ese terreno, el calendario deja de ser una cuestión técnica y pasa a convertirse en una disputa de poder, como ya ocurrió en otros debates sobre supervisión de despidos automatizados.
"Hay un incentivo explícito para que las empresas desplieguen ahora, rápido, antes de que la regulación entre en vigor. Esto es una estrategia deliberada para darle todo el poder a muy pocas tecnológicas que hoy gobiernan el mundo, concentran poder de manera cuestionable y no reparten la riqueza" - Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social
Además, la ministra ha criticado las propuestas de desregulación defendidas por Estados Unidos y, a su juicio, aceptadas de forma pasiva por la Comisión Europea. No presenta esa discusión como un desacuerdo administrativo, sino como una decisión política sobre quién fija las reglas del trabajo.
"La propuesta de desregular la IA que hoy defiende Estados Unidos, y también la Comisión Europea de forma pasiva, es una propuesta política" - Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social
España ya tiene una referencia que obliga a enseñar el algoritmo
Frente a esa opacidad, Díaz ha defendido que los sindicatos conozcan cómo funcionan los sistemas que afectan a las condiciones laborales. Ahí recuperó la Ley rider como antecedente en España, una norma que obligó a informar a la representación sindical sobre esos mecanismos.
No es un detalle menor. Cuando un programa reparte tareas, evalúa productividad o influye en un contrato, pedir transparencia equivale a preguntar quién manda de verdad.
Esa discusión conecta con los despidos ligados a IA, donde el debate ya no gira solo en torno a eficiencia, sino también a control y garantías.
Destruir empleos y crear otros no son ideas incompatibles
Díaz reconoce que la inteligencia artificial está destruyendo puestos de trabajo, pero distingue entre cualquier empleo y aquellos trabajos lesivos, contaminantes o que enferman. Su planteamiento intenta mover el foco desde la sustitución pura hacia el tipo de tareas que desaparecen.
"Es verdad que la IA está destruyendo puestos de trabajo, pero también es cierto que queremos aprovechar la IA para destruir puestos de trabajo que hoy son lesivos y nos enferman, que son contaminantes y generan daños diversos" - Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social
Después sitúa la otra mitad del dilema. La misma herramienta que elimina tareas podría abrir empleos nuevos si va acompañada de políticas públicas verdes y de actividades con mayor valor añadido.
"Va a estar en nuestras manos la posibilidad de usar la IA para generar multitud de puestos de trabajo nuevos, que además tengan un valor añadido porque son ecológicos al ir de la mano de políticas públicas verdes" - Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social
Su intervención terminó con una frase que resume bien la tensión del momento. Mientras 42 millones de personas en Europa siguen bajo gestión algorítmica sin garantías suficientes, la regulación laboral completa no llegará hasta finales de 2027.