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Apple llega al arranque de septiembre con un problema curioso. Mientras Samsung ya ha puesto en circulación este verano tres plegables y ha llevado el Galaxy Z Fold8 a un formato pasaporte con un precio de 2.000 euros, las filtraciones sitúan a su rival justo en ese mismo terreno.
El cambio no sería menor en una compañía que además afronta relevo en la cúpula, porque Tim Cook deja de ser CEO de Apple y John Ternus asume el puesto.
Samsung ya vende el formato que Apple todavía no ha enseñado
Ahí está una de las claves del momento. Samsung no solo fabrica uno de los plegables que marcan hoy la referencia visual del segmento, también aparece en las filtraciones como fabricante de las pantallas del futuro iPhone plegable.
El parecido más repetido en los rumores apunta a un diseño tipo pasaporte, el mismo concepto de libro compacto que Samsung ya ha colocado en las tiendas con el Galaxy Z Fold8.
Eso desplaza la conversación desde la novedad pura hacia otra cuestión más incómoda para Apple. Ya no bastaría con llegar al mercado de los plegables, habría que justificar por qué entrar después y por qué hacerlo en una franja aún más cara.
El precio coloca el duelo en la gama más alta
Las estimaciones para la versión base del iPhone plegable rondan los 2.200 o 2.300 euros.
Son 200 o 300 euros por encima de los 2.000 euros del Galaxy Z Fold8, una distancia lo bastante concreta como para convertir cada detalle del hardware en argumento de compra. Cuando un teléfono entra en esa zona, el diseño deja de ser solo una cuestión estética y pasa a medirse como promesa de uso diario.
Entre esos detalles aparece una decisión llamativa. Las filtraciones sostienen que Apple prescindiría de FaceID y optaría por TouchID en el botón lateral, una solución que recuerda que en un plegable cada milímetro interior cuenta y que la ingeniería suele imponer sus propias renuncias.
La batería y el chip enseñan el tipo de equilibrio que busca Apple
No todo gira alrededor de la bisagra.
Las filtraciones apuntan a una autonomía equivalente a la del iPhone 17 Pro Max, un dato relevante en un dispositivo donde el espacio interno compite al mismo tiempo con dos mitades del chasis, el sistema de cierre y una pantalla flexible. Si esa referencia se cumple, Apple intentaría evitar uno de los peajes clásicos del formato plegable.
En paralelo, el iPhone Air ya deja ver otra pista del reparto interno de potencia en la gama. Monta el chip A19 Pro, el mismo de los iPhone 17 Pro, aunque con un núcleo menos en la GPU, una diferencia pequeña sobre el papel y muy expresiva cuando una marca ajusta consumo, temperatura y jerarquía entre modelos.
Ese contexto ayuda a leer mejor lo que se rumorea del plegable. los primeros rumores sobre TouchID ya habían situado el debate en el mismo punto donde suelen chocar ambición estética y límites físicos.
El 9 de septiembre concentra la expectación y también las dudas
Apple tiene previsto su evento de presentación para el 9 de septiembre.
Esa fecha funciona como imán para todas las filtraciones acumuladas durante meses, desde el cambio de biometría hasta la autonomía y el origen de las pantallas. También empuja a comparar lo que pueda anunciar Apple con un competidor que ya ha movido ficha y que incluso ha puesto el foco en el precio del plegable en esa frontera de los 2.300 euros.
Al final, la tensión cabe en una cifra muy simple. Samsung ya vende un plegable en formato pasaporte por 2.000 euros y los rumores colocan el de Apple entre 2.200 y 2.300, con TouchID lateral y pantallas hechas por su principal rival.